Tapachula, a diferencia de Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, siempre ha sido marginada por los gobiernos centrales, ya sean del estado o federal. La razón es simple: las “fuerzas vivas” huacaleras le tienen pavor a todo lo que ponga en riesgo su posición privilegiada, el control absoluto de la vida económica de la región. Mientras más inculta es la sociedad, es más manejable.
Prueba de ello fue que el único intento que se intentó llevar a cabo (en la segunda mitad de los años 80 hasta la fecha), de un proyecto inteligente y amplio, encabezado por el actor y promotor cultural Juan Pablo de los Santos, cuando estuvo a cargo de lo que se conoce como Casa de la Cultura del Soconusco, fue atacado ferozmente por las fuerzas oscurantistas de la localidad hasta anularlo.
Es por ello que aún hoy, con una densa población cosmopolita, Tapachula no cuenta con escuela de actores, de artes plásticas, de música ni biblioteca respetable. Quienes eligen los caminos del arte tienen que emigrar o cultivarse de manera silvestre. La tragedia más reciente fue la cancelación de los talleres de creación literaria que impartía nuestro paisano Marco Aurelio Carballo.
Pero me referiré en concreto a la música. La región del Soconusco ha sido pródiga en músicos, casi todos de oído. En particular, a finales de los 60 y principio de la década del 70, cuando la marimba entró en franca decadencia por el embate de la modernidad, surgieron una gran cantidad de bandas rockeras entre las que destacaron The Union Five y The Maldition Company.
Esta última estaba integrada por tres muchachos que habían pasado una temporada en el Conservatorio de Morelia: Quique Chalons, Pepe Anaya y un tal René. Extraordinarios músicos a los que en su última etapa se les unió el trompetista Tito El Huixtleco, que el charanguero Roberto Torres se lo llevó cuando lo oyó tocar en el antro que había en los altos de Los Comales.
La falta de oportunidades y el círculo vicioso que ahoga a Tapachula no permitió que The Maldition Company brillara como se lo merecía. No sé si hicieron composiciones propias, pero talento no les faltaba.
El grupo tenía una cabaña de otates en una vecidad de la Segunda Sur, a la altura de las oficinas del viejo diario El Sol del Soconusco. Era su estudio y refugio, en donde todos los que queríamos escuchar buena música teníamos las puertas abiertas. Su vida fue efímera.
Mención especial merece Carlos Betanzos, requinto, vocalista, saxofonista de The Union Five, quien tuvo que emigrar, dicen que a Los Ángeles, en busca de fortuna. Nunca más se volvió a saber de él.
Tapachula no merece un destino así, pero nada debemos esperar de “las fuerzas vivas” o de los buitres con disfraz de políticos mientras la sociedad permanezca en la molicie.
martes, 27 de julio de 2010
Las posibles influencias de Monsiváis
Una vez pasada la euforia febril que provocó entre la gente la muerte del periodista y escritor Carlos Monsiváis, acaecida el 19 de junio, llevando a muchos al extremo de declararse “más papistas que el Papa”, bueno es buscar algunas de las influencias más inmediatas que tuvo, particularmente en su columna Por mi madre, bohemios.Corría el año de 1965 cuando yo estudiaba el primer grado en la secundaria federal Constitución, la cual por cierto estrenaba el edificio donde ahora se encuentra. El profesor Filadelfo García (de grata memoria) nos pidió que escribiéramos un artículo para el periódico escolar que él coordinaba, y si la memoria no me falla, se llamaba La Antorcha.
Fue así como me puse revisar entre las publicaciones que habían en mi casa, que no eran muchas pero sí sustanciosas: Sucesos para todos, Siempre, Selecciones y el diario Excélsior, que se compraba por kilo para envolver abarrotes en la tienda familiar.
De inmediato me capturaron dos columnas de Excélsior, ambas por su estilo desenfadado y su humor cáustico: Perlas japonesas, firmada por Nikito Nipongo, y Temas del día, por Manuel Seyde, ésta en la sección deportiva. En Siempre me llamó la atención los estilos de Renato Leduc, con su Semana inglesa, y los artículos de José Alvarado.
La ingenuidad es la madre de todas las virtudes y vicisitudes. Supuse que podría hacer algo parecido para La Antorcha con un tema de actualidad en aquella época, la circunvalación a la Tierra por el ruso Yuri Gagarin. Con los datos que venían en el Sucesos dizque redacté la tarea. Mi sorpresa fue mayúscula cuando la nota principal era la mía y de remate el maestro Filadelfo me felicitó delante de todos. Creo que allí nació mi vocación.
Valga la anécdota para señalar que no vi en Siempre la sección cultural que se hizo costumbre años después y que se llamaba La cultura en México, donde aparecía ya la columna de Monsiváis. Al parecer, Monsi la comenzó a escribir en 1958, en el suplemento que dirigía Fernando Benítez en Novedades, que se llamaba México en la cultura. Cuando por censura lo expulsaron de ese diario, José Pagés Llergo le dio cobijo a todo el equipo que elaboraba el suplemento.
Para entonces, Perlas japonesas y Temas del día ya eran una institución en el periodismo mexicano. Aunque de estilos diferentes, el común denominador de ambas era el sarcasmo. Nikito Nipongo, o sea, Raúl Prieto, seleccionaba las brutalidades idiomáticas y conceptuales expresadas durante la semana por los políticos del momento, que él llamaba “perlas”, haciéndolas pinole con ácido vitriólico. Por su parte Manuel Seyde comentaba los temas deportivos del día, pero fundamentalmente el futbol. Él fue quien bautizó a los integrantes de la selección nacional como “los ratones verdes”. Los comentarios de Seyde siempre movían a risa, pero por alguna extraña razón quedaba la sensación de que a pesar de burlarse de los “profesionales” del balón pie, en realidad estaba hablando de las ridiculeces de los políticos y sus partidos. La elegancia mordaz era su arma. Quizá no todos se percataban de ello, pues no olvidemos que vivimos en un país de analfabetos funcionales.
En su columna Raúl Prieto, luego de la cita de la “perla”, abría paréntesis para que sus múltiples alter egos participaran. Así conocimos a personajes como el abogado Patalarga, don Hechounperro, el doctor Keniké, Trinito Tolueno, la secre Macuca Toluca o la Bruja Lisco, entre otros, quienes señalaban los disparates gramaticales o falsedades en que incurrían los declarantes. Con Monsiváis, todos esos personajes, considero, se resumieron en la R. (esto es, la Redacción).
En 2005, con motivo del segundo aniversario de la muerte de Raúl Prieto, Elena Poniatowska escribió: “La obra de Nikito Nipongo abarca cuento, novela, crónica, ensayo y reportaje, en los que se burló de la ampulosidad, la demagogia y la venalidad y criticó con inteligencia y valentía a los funcionarios públicos. Su columna podría ser un antecedente de Por mi madre, bohemios, de Carlos Monsiváis y Alejandro Brito en La Jornada, aunque ellos fueran más benignos. Escogía lo mal dicho dentro de los discursos (que era casi todo) y -totalmente despiadado- señalaba pifias, contradicciones, falsedades o simples burradas”.
Raúl Prieto Río de la Loza(1919-2003) escribió 18 libros, entre el que destaca Madre Academia, donde despedaza la supuesta autoridad que tiene la Real Academia de la Lengua Española para “fijar y pulir” el idioma.
Manuel Seyde (1914-1994) escribió La fiesta del alarido, Las copas del mundo y Copa Mundial 1986, en los que nunca perdonó la mediocridad del futbol mexicano y la ausencia de políticas inteligentes para el deporte nacional.
martes, 6 de julio de 2010
Larga vida al “Gallito Inglés”

Murió Armando Jiménez Farías el miércoles 2 de julio en Tuxtla Gutiérrez, a los 92 años de edad víctima de un cáncer en la garganta y lengua. Fue coahuilense de modo involuntario pero chiapaneco por decisión propia y que por los impredecibles caminos de la vida se formó como ingeniero y arquitecto, pero su verdadera profesión fue la de escritor.
Nació en Piedras Negras, el 10 de septiembre de 1917, pero siendo muy joven su familia se trasladó a la ciudad de México, asentándose en el barrio de La Merced, donde conoció y se hizo amigo de Jacobo Zabludowsky, entre otros, con quien en su época preparatoriana experimentaron aquel Distrito Federal de las décadas de los treinta y cuarenta del siglo pasado.
En 1960, a la edad de 43 años, publicó por primera vez una recopilación de albures, dichos y rimas que encontró escritas en las paredes de los sanitarios públicos, cantinas, pulquerías y prostíbulos de aquella época. Ese pasatiempo resultó ser la famosísima Picardía mexicana, que incluso llegó a ser prologada por escritores que con el tiempo llegarían a obtener por su obra el Premio Nobel de Literatura, como lo fueron Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Camilo José Cela
Conocí a don Armando en 1976, cuando joven e ingenuo llegué a la Ciudad de México con el ánimo de convertirme en un gran periodista. Como ningún periódico ni revista importante me quería contratar, tuve la buena fortuna de ser aceptado, primero como corrector de estilo y después como coordinador de producción, en las nuevas y flamantes oficinas de la editorial de un maravilloso catalán, don Bartolomé Costa Amic, en la colonia Guerrero, después de haber vivido una esplendorosa época en la calle de Mesones, en lo que ahora se conoce como Centro Histórico.
El autor estaba preparando la décimo novena edición, si mal no recuerdo, de la Picardía mexicana –corregida y aumentada– y otro libro de crónicas sobre congales, cantinas, teatros y cabarets del Distrito Federal. En una de sus visitas, don Armando se puso a platicar con aquel ingenuote que hoy escribe. Díjome que había dejado de lado su trabajo de ingeniero-arquitecto, donde le iba bastante bien, porque era mucha chinga y le quitaba tiempo para hacer lo que le gustaba: escribir.
Lo paradójico, me dijo, era que había batallado mucho para que le publicaran por primera vez, pues ninguna de las llamadas editoriales “serias” quería publicar “un mamotreto tan escatológico”, hasta que se topó con don Bartolomé, quien se arriesgó a enfrentar la tenebrosa Liga de la Decencia, que dirigía la esposa del ex presidente Manuel Ávila Camacho, Soledad Orozco, la misma que ordenó ponerle calzones y tapapechos al monumento de la Diana Cazadora.
Desde el primer momento que salió a la venta Picardía mexicana, y gracias a la publicidad generada por la censura de aquel México mojigato, la obra se convirtió en un éxito rotundo. “Muchos de los editores que se habían negado a publicar mi libro se daban de topes, a varios les dio diarrea y supe de uno que fue a parar al hospital del puro coraje”, me comentó don Armando, quien para entonces ya era famoso por su firma acompañada del “gallito inglés”, que no es más que una dibujo alegórico del pene con los testículos, muy popular por aquellos años en las paredes de los retretes públicos.
Hasta antes de morir, se han vendido casi cuatro millones y medio de Picardía mexicana en 146 ediciones y reimpresiones, que si se junta con los otros 16 libros escritos, rebasa los 11 millones de ejemplares en manos de otros tantos lectores, pelándole los dientes la piratería. De acuerdo con Armando, uno de sus hijos, el autor dejó dos obras inéditas, una de las cuales será publicada de manera póstuma.
Convertido al “chiapanequismo” desde hace muchos años, radican en Tuxtla Gutiérrez varios de sus hijos, y en 2007, con motivo de su 90 aniversario de vida, el gobierno del estado impuso su nombre a una de las principales avenidas del fraccionamiento Monte Real, donde don Armando Jiménez tenía su domicilio. Yo bautizaría alguna cantina, en su honor, “El Gallito Inglés”.
Acucioso y sui géneris cronista de la ciudad de México, su deceso tuvo la fortuna de no contar con la presencia de carroñeros oportunistas e hipócritas que tuvo que padecer su colega, el querido Carlos Monsiváis. Sólo lo acompañaron sus familiares y amigos verdaderos. En paz descanse Armando Jiménez Farías, larga vida al “Gallito Inglés”.
Nació en Piedras Negras, el 10 de septiembre de 1917, pero siendo muy joven su familia se trasladó a la ciudad de México, asentándose en el barrio de La Merced, donde conoció y se hizo amigo de Jacobo Zabludowsky, entre otros, con quien en su época preparatoriana experimentaron aquel Distrito Federal de las décadas de los treinta y cuarenta del siglo pasado.
En 1960, a la edad de 43 años, publicó por primera vez una recopilación de albures, dichos y rimas que encontró escritas en las paredes de los sanitarios públicos, cantinas, pulquerías y prostíbulos de aquella época. Ese pasatiempo resultó ser la famosísima Picardía mexicana, que incluso llegó a ser prologada por escritores que con el tiempo llegarían a obtener por su obra el Premio Nobel de Literatura, como lo fueron Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Camilo José Cela
Conocí a don Armando en 1976, cuando joven e ingenuo llegué a la Ciudad de México con el ánimo de convertirme en un gran periodista. Como ningún periódico ni revista importante me quería contratar, tuve la buena fortuna de ser aceptado, primero como corrector de estilo y después como coordinador de producción, en las nuevas y flamantes oficinas de la editorial de un maravilloso catalán, don Bartolomé Costa Amic, en la colonia Guerrero, después de haber vivido una esplendorosa época en la calle de Mesones, en lo que ahora se conoce como Centro Histórico.
El autor estaba preparando la décimo novena edición, si mal no recuerdo, de la Picardía mexicana –corregida y aumentada– y otro libro de crónicas sobre congales, cantinas, teatros y cabarets del Distrito Federal. En una de sus visitas, don Armando se puso a platicar con aquel ingenuote que hoy escribe. Díjome que había dejado de lado su trabajo de ingeniero-arquitecto, donde le iba bastante bien, porque era mucha chinga y le quitaba tiempo para hacer lo que le gustaba: escribir.
Lo paradójico, me dijo, era que había batallado mucho para que le publicaran por primera vez, pues ninguna de las llamadas editoriales “serias” quería publicar “un mamotreto tan escatológico”, hasta que se topó con don Bartolomé, quien se arriesgó a enfrentar la tenebrosa Liga de la Decencia, que dirigía la esposa del ex presidente Manuel Ávila Camacho, Soledad Orozco, la misma que ordenó ponerle calzones y tapapechos al monumento de la Diana Cazadora.
Desde el primer momento que salió a la venta Picardía mexicana, y gracias a la publicidad generada por la censura de aquel México mojigato, la obra se convirtió en un éxito rotundo. “Muchos de los editores que se habían negado a publicar mi libro se daban de topes, a varios les dio diarrea y supe de uno que fue a parar al hospital del puro coraje”, me comentó don Armando, quien para entonces ya era famoso por su firma acompañada del “gallito inglés”, que no es más que una dibujo alegórico del pene con los testículos, muy popular por aquellos años en las paredes de los retretes públicos.
Hasta antes de morir, se han vendido casi cuatro millones y medio de Picardía mexicana en 146 ediciones y reimpresiones, que si se junta con los otros 16 libros escritos, rebasa los 11 millones de ejemplares en manos de otros tantos lectores, pelándole los dientes la piratería. De acuerdo con Armando, uno de sus hijos, el autor dejó dos obras inéditas, una de las cuales será publicada de manera póstuma.
Convertido al “chiapanequismo” desde hace muchos años, radican en Tuxtla Gutiérrez varios de sus hijos, y en 2007, con motivo de su 90 aniversario de vida, el gobierno del estado impuso su nombre a una de las principales avenidas del fraccionamiento Monte Real, donde don Armando Jiménez tenía su domicilio. Yo bautizaría alguna cantina, en su honor, “El Gallito Inglés”.
Acucioso y sui géneris cronista de la ciudad de México, su deceso tuvo la fortuna de no contar con la presencia de carroñeros oportunistas e hipócritas que tuvo que padecer su colega, el querido Carlos Monsiváis. Sólo lo acompañaron sus familiares y amigos verdaderos. En paz descanse Armando Jiménez Farías, larga vida al “Gallito Inglés”.
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miércoles, 23 de junio de 2010
Saramago y yo.
Saramago y yo no nos llevamos, es la verdad. Mi fría relación con él se basa en que él es un escritor y yo no aguanto a leer su obra por más de quince minutos sin sufrir de aburrimiento ( ¿y si me espero a que la hagan película?). Conclusión: no soy intelectual y pertenezco a la cultura pop.
A raíz de su fallecimiento corpóreo, salió a la luz un señor completamente desconocido para mi: Claudio Toscani, de quien se dice escribió una diatriba apasionada en contra del hoy occiso, que causó a nivel mundial diferentes reacciones. Dada mi naturaleza por consumir chismes de las celebridades me lance cual Lara Croft en versión internauta a indagar cuanto pudiera satisfacer la morbosa curiosidad de mi persona. Cuando di con el multicitado artículo, y aunque no lo crean lo leí en italiano y tarde casi cuatro horas en traducirlo lo más correctamente posible con las herramientas conocidas, de mis labios emergió una palabra y una pregunta: Galileo. ¿Cuantos años pasarán para que le pidan perdón póstumo a Saramago, por semejante torpeza?
Afortunadamente, existen personas con mayor habilidad para digerir la obra de Saramago y difundir su obra y pensamientos para las masas, que me han permitido, si no ser una asidua seguidora, si una respetuosa observadora. Muchas de sus observaciones del honorable escritor, en lo que he logrado comprender, son acertadas.
Y pensé ¿Quién es Claudio, que tan agresivamente ataca a un difunto?, supuse que un sacerdote católico intelectual, poseedor de grandes títulos y conocido entre sus círculos, así que me fui directamente a un buscador italiano para no errar. Lo que encontré en orden de importancia fue:
1. Un profesional en filología musical
2. Fotos de un perro
3. Página de venta de libros
4. Una editorial vendiendo libros de Claudio Toscani
De ésta última varias páginas más ofertando los libros, ya saben, que los diez primeros resultados son los mas importantes: pero sin una palabra sobre su biografía y mucho menos una imagen. Vilmente busque “Saramago”, en fin, no redundemos: biografía, obras, frases, momentos, cavilaciones, me sorprende que no sepamos la marca de ropa que usaba.
En fin, en mi pequeño universo, a Claudio lo conocen muy bien en su casa, que supongo que es el Vaticano, ya que fueron quienes lo publicaron, lo que a mi parecer no es muy buen respaldo, teniendo en cuenta que históricamente han sido los principales carniceros de la humanidad. Próxima meta: Leer un libro completo de Saramago.
Cuyuza
P.D.: Me dijeron que es un médico. ¿Será del IMSS?
A raíz de su fallecimiento corpóreo, salió a la luz un señor completamente desconocido para mi: Claudio Toscani, de quien se dice escribió una diatriba apasionada en contra del hoy occiso, que causó a nivel mundial diferentes reacciones. Dada mi naturaleza por consumir chismes de las celebridades me lance cual Lara Croft en versión internauta a indagar cuanto pudiera satisfacer la morbosa curiosidad de mi persona. Cuando di con el multicitado artículo, y aunque no lo crean lo leí en italiano y tarde casi cuatro horas en traducirlo lo más correctamente posible con las herramientas conocidas, de mis labios emergió una palabra y una pregunta: Galileo. ¿Cuantos años pasarán para que le pidan perdón póstumo a Saramago, por semejante torpeza?
Afortunadamente, existen personas con mayor habilidad para digerir la obra de Saramago y difundir su obra y pensamientos para las masas, que me han permitido, si no ser una asidua seguidora, si una respetuosa observadora. Muchas de sus observaciones del honorable escritor, en lo que he logrado comprender, son acertadas.
Y pensé ¿Quién es Claudio, que tan agresivamente ataca a un difunto?, supuse que un sacerdote católico intelectual, poseedor de grandes títulos y conocido entre sus círculos, así que me fui directamente a un buscador italiano para no errar. Lo que encontré en orden de importancia fue:
1. Un profesional en filología musical
2. Fotos de un perro
3. Página de venta de libros
4. Una editorial vendiendo libros de Claudio Toscani
De ésta última varias páginas más ofertando los libros, ya saben, que los diez primeros resultados son los mas importantes: pero sin una palabra sobre su biografía y mucho menos una imagen. Vilmente busque “Saramago”, en fin, no redundemos: biografía, obras, frases, momentos, cavilaciones, me sorprende que no sepamos la marca de ropa que usaba.
En fin, en mi pequeño universo, a Claudio lo conocen muy bien en su casa, que supongo que es el Vaticano, ya que fueron quienes lo publicaron, lo que a mi parecer no es muy buen respaldo, teniendo en cuenta que históricamente han sido los principales carniceros de la humanidad. Próxima meta: Leer un libro completo de Saramago.
Cuyuza
P.D.: Me dijeron que es un médico. ¿Será del IMSS?
lunes, 21 de junio de 2010
Sobre Saramago y Claudio Toscani
Señor médico: muchos periódicos internacionales han comentado su artículo publicado en El Observador Romano sobre José de Sousa "Saramago". Me han ofendido las aseveraciones que usted hace sobre el escritor. Los extractos publicados en la prensa me llevaron a leerlo en su totalidad directamente del italiano (espero que haga lo mismo con este texto, léalo en español), para no quedar sujeto a interpretaciones de terceros.
La autodenigración no tiene límites, al grado que algunas personas en la actualidad, como usted, se atreven a exhibir públicamente su incapacidad intelectual al publicar semejantes conceptos sobre otro individuo. Se supone que la principal característica de quien elige practicar la medicina debe ser, en esencia, humanista, alguien que siga los principios de Hipócrates. Usted demuestra ser la antítesis de ello, bien pudo haber sido el médico de los campos de concentración de Hitler, eso sí, en nombre de Dios o de Alá, como le acomode.
En fin, usted alcanzó sus 15 minutos de fama a expensas del escarnio de un buen hombre, el cual, independientemente de sus ideas, siempre aprovechó su prestigio literario para darle voz a los desposeídos, al pueblo, a esos que usted desprecia y que el mismo Jesús se encargó de defender y proteger.
Veo que también presume, supuestamente, de escritor, pero nunca he sabido que sus libros hayan tenido el tiraje de los de Saramago ni que estén traducidos a muchos idiomas. Por lo menos aquí en Latinoamérica no se conoce su obra, así que como literato, es un poco menos que nada.
Tal vez como médico ha sido exitoso, estoy seguro que goza de una posición muy bien acomodada y con excelentes relaciones, ya que publican sus exabruptos en el periódico del Vaticano, Estado mismo que protege y bendice a pederastas, banqueros mafiosos, se asocia con fabricantes de armamentos, con dictadores autodenominados democráticos y otras pléyades de demonios. Bien por usted. Qué bueno que se ha exhibido tal cual es para que sus clientes en el consultorio sepan la clase de persona que es.
Muchos como usted, presas del "entusiasmo febril" que los hace fanáticos por conveniencia, desean que Saramago se encuentre en el infierno. Le aseguro que los buenos cristianos deseamos llegar algún día al infierno de Saramago, en lugar del paraíso a donde, seguramente, usted se reunirá con Marcial Maciel en un futuro no muy lejano.
Con piadosos deseos para la medicina que practica, atentamente, su servidor
Óscar Sumuano
periodista mexicano
La autodenigración no tiene límites, al grado que algunas personas en la actualidad, como usted, se atreven a exhibir públicamente su incapacidad intelectual al publicar semejantes conceptos sobre otro individuo. Se supone que la principal característica de quien elige practicar la medicina debe ser, en esencia, humanista, alguien que siga los principios de Hipócrates. Usted demuestra ser la antítesis de ello, bien pudo haber sido el médico de los campos de concentración de Hitler, eso sí, en nombre de Dios o de Alá, como le acomode.
En fin, usted alcanzó sus 15 minutos de fama a expensas del escarnio de un buen hombre, el cual, independientemente de sus ideas, siempre aprovechó su prestigio literario para darle voz a los desposeídos, al pueblo, a esos que usted desprecia y que el mismo Jesús se encargó de defender y proteger.
Veo que también presume, supuestamente, de escritor, pero nunca he sabido que sus libros hayan tenido el tiraje de los de Saramago ni que estén traducidos a muchos idiomas. Por lo menos aquí en Latinoamérica no se conoce su obra, así que como literato, es un poco menos que nada.
Tal vez como médico ha sido exitoso, estoy seguro que goza de una posición muy bien acomodada y con excelentes relaciones, ya que publican sus exabruptos en el periódico del Vaticano, Estado mismo que protege y bendice a pederastas, banqueros mafiosos, se asocia con fabricantes de armamentos, con dictadores autodenominados democráticos y otras pléyades de demonios. Bien por usted. Qué bueno que se ha exhibido tal cual es para que sus clientes en el consultorio sepan la clase de persona que es.
Muchos como usted, presas del "entusiasmo febril" que los hace fanáticos por conveniencia, desean que Saramago se encuentre en el infierno. Le aseguro que los buenos cristianos deseamos llegar algún día al infierno de Saramago, en lugar del paraíso a donde, seguramente, usted se reunirá con Marcial Maciel en un futuro no muy lejano.
Con piadosos deseos para la medicina que practica, atentamente, su servidor
Óscar Sumuano
periodista mexicano
sábado, 5 de junio de 2010
(OTRO) DESMENTIDO A NOTIMEX
México D.F., a 4 de junio del año 2010.
1. El día de ayer (3 junio), el Diario de Coahuila, en su sección Local, publicó que según la Agencia de Noticias del Estado Mexicano (NOTIMEX), la “Organización Familia Pasta de Conchos, había determinado bloquear el acceso a la mina Armaiz de Sabinas, hasta en tanto se corrijan las irregularidades detectadas por la delegación de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social”. Y se añade que, “el obispo de la diócesis de Saltillo, Raúl Vera López, dio a conocer que con dichas medidas se busca que las empresas cumplan con las normas de seguridad e higiene para minas subterráneas de carbón, así como con la obligación de tutelar los derechos de los trabajadores”.
2. Se envió la aclaración al responsable de la Sección Local Sr. Soto González para hacer la aclaración que a continuación hacemos pública. De ser cierto lo publicado por el Diario de Coahuila, la Agencia NOTIMEX MIENTE al señalar que hemos tomado esa mina. Ningún miembro de nuestro organización ha estado presente en esa mina, ni hemos impedido el acceso a los trabajadores. Por tanto, también es FALSO que Fr. Raúl Vera López, Obispo de la Diócesis de Saltillo hiciera una declaración en ese sentido.
3. La “Organización Familia Pasta de Conchos” siempre comunica por medio de boletines su agenda de actividades. Y nunca, se envía de manera exclusiva información a la agencia NOTIMEX precisamente por tratarse de la Agencia del Estado Mexicano.
4. Como informamos en días pasados, la muerte del trabajador Jesús García Ayala en el pocito conocido con el nombre de Vertical 4, ubicado en el Municipio de Progreso, pone en evidencia la incapacidad de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social para cumplir con su obligación de tutelar y proteger los derechos de los trabajadores. La familia de Jesús García Ayala, solicitó en la Delegación del Trabajo en Sabinas le entregaran de la última inspección realizada al pocito, la copia del Acta de Inspección, el emplazamiento, y el Acta de Verificación. El día de hoy, Abel García Ayala ha estado todo el día de hoy, como todos los días desde el 24 de mayo esperando que se le entregue la documentación solicitada.
5. Es evidente, que la Delegación del Trabajo no había inspeccionado ese pocito y que una vez que lo hizo debió de cancelarlo debido a que se violaban las normas de seguridad e higiene. Ignoramos si lo canceló o no, lo que sí sabemos, es que el día de ayer continuaba extrayendo carbón. La responsable de hacer que se cumplan los ordenamientos sobre seguridad e higiene, es la misma STPS; no las organizaciones. El tema medular no es si una organización, o nuestra organización impide el acceso de los trabajadores a una mina cancelada para evitar que se ponga en riesgo su vida, sino el que la STPS no cumple con sus obligaciones, ni puede hacer que las empresas cumplan con lo que les ordena.
6. La incapacidad demostrada por la STPS cada vez que muere un trabajador minero del carbón en minas que no cumplen con las condiciones de seguridad e higiene, fueron la razón para que nuestra organización entregara un informe complementario para el Comité de Expertos en la Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo que esta dando seguimiento al Informe del Reclamo GB304/14/B sobre el caso de la Mina 8, Unidad Pasta de Conchos. Y se entregó en ese mismo informe, un nuevo Reclamo, no sólo por lo que incumplió el Gobierno en el caso de Pasta de Conchos, no sólo por los casos de la Mina Lulú y el Pocito Ferber, sino por toda la región carbonífera del Estado de Coahuila. El Comité entrará en sesión la siguiente semana en su sede de Ginebra y aunque la STPS hizo hasta lo imposible para negar la acreditación de uno de los abogados de nuestra organización, el abogado de la Organización Familia Pasta de Conchos estará presente en la sesión del Comité, para informar a los Gobiernos y al mismo Comité de la permanente omisión y negligencia de la STPS en el tema de minería del carbón.
7. Hemos revisado los expedientes que está integrando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por las Quejas que las familias de algunos de los mineros fallecidos en minas de carbón han interpuesto. Y en la Audiencia del pasado 31 de mayo que tuvimos con el Lic. Paredes Montiel, Segundo Visitador General de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, hemos solicitado entre otras cosas, que de acuerdo a la copia digitalizada que le fue entregada, de la sentencia del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa del 8 de octubre del años 2009, del expediente 80/07-17-03-1, solicite dicha Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que la STPS pague de manera inmediata, las indemnizaciones que adeuda a las Familias de Pasta de Conchos, de acuerdo a la sentencia de dicho tribunal y a la Recomendación 26/2006 de la CNDH que se ha negado a cumplir.
8. En este contexto, de ser cierta la información dada a conocer por el Diario de Coahuila, el intento de enturbiar el ambiente es responsabilidad de la STPS y de la Agencia NOTIMEX , posiblemente, para evitar que se sepa todo lo que venimos realizando, especialmente en las instancias internacionales a las que no pueden sujetar ni controlar. Por lo que, a quién se le debe de preguntar por qué no entrega los documentos a la familia de Jesús García Ayala; por qué el pocito conocido como Vertical 4 no está cancelado si el trabajador falleció debido a que se estaban violando las normas de seguridad e higiene, y si la STPS lo cancelo, preguntarle por qué el día de ayer continuaba extrayendo carbón. Quien señala y acusa, debe responder. Y pedimos al Diario de Coahuila, publique la aclaración.
A UNA VOZ, ¡RESCATE YA!
Organización Familia Pasta de Conchos
Contacto: familiapastadeconchos@gmail.comCEREALCentro de Reflexión y Acción Laboralproyecto obrero de Fomento Cultural y Educativo A.C.Privada de Lago San Pedro # 13,Col. Cinco de Mayo, Del. Miguel Hidalgo,CP11430, México D.F.
1. El día de ayer (3 junio), el Diario de Coahuila, en su sección Local, publicó que según la Agencia de Noticias del Estado Mexicano (NOTIMEX), la “Organización Familia Pasta de Conchos, había determinado bloquear el acceso a la mina Armaiz de Sabinas, hasta en tanto se corrijan las irregularidades detectadas por la delegación de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social”. Y se añade que, “el obispo de la diócesis de Saltillo, Raúl Vera López, dio a conocer que con dichas medidas se busca que las empresas cumplan con las normas de seguridad e higiene para minas subterráneas de carbón, así como con la obligación de tutelar los derechos de los trabajadores”.
2. Se envió la aclaración al responsable de la Sección Local Sr. Soto González para hacer la aclaración que a continuación hacemos pública. De ser cierto lo publicado por el Diario de Coahuila, la Agencia NOTIMEX MIENTE al señalar que hemos tomado esa mina. Ningún miembro de nuestro organización ha estado presente en esa mina, ni hemos impedido el acceso a los trabajadores. Por tanto, también es FALSO que Fr. Raúl Vera López, Obispo de la Diócesis de Saltillo hiciera una declaración en ese sentido.
3. La “Organización Familia Pasta de Conchos” siempre comunica por medio de boletines su agenda de actividades. Y nunca, se envía de manera exclusiva información a la agencia NOTIMEX precisamente por tratarse de la Agencia del Estado Mexicano.
4. Como informamos en días pasados, la muerte del trabajador Jesús García Ayala en el pocito conocido con el nombre de Vertical 4, ubicado en el Municipio de Progreso, pone en evidencia la incapacidad de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social para cumplir con su obligación de tutelar y proteger los derechos de los trabajadores. La familia de Jesús García Ayala, solicitó en la Delegación del Trabajo en Sabinas le entregaran de la última inspección realizada al pocito, la copia del Acta de Inspección, el emplazamiento, y el Acta de Verificación. El día de hoy, Abel García Ayala ha estado todo el día de hoy, como todos los días desde el 24 de mayo esperando que se le entregue la documentación solicitada.
5. Es evidente, que la Delegación del Trabajo no había inspeccionado ese pocito y que una vez que lo hizo debió de cancelarlo debido a que se violaban las normas de seguridad e higiene. Ignoramos si lo canceló o no, lo que sí sabemos, es que el día de ayer continuaba extrayendo carbón. La responsable de hacer que se cumplan los ordenamientos sobre seguridad e higiene, es la misma STPS; no las organizaciones. El tema medular no es si una organización, o nuestra organización impide el acceso de los trabajadores a una mina cancelada para evitar que se ponga en riesgo su vida, sino el que la STPS no cumple con sus obligaciones, ni puede hacer que las empresas cumplan con lo que les ordena.
6. La incapacidad demostrada por la STPS cada vez que muere un trabajador minero del carbón en minas que no cumplen con las condiciones de seguridad e higiene, fueron la razón para que nuestra organización entregara un informe complementario para el Comité de Expertos en la Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo que esta dando seguimiento al Informe del Reclamo GB304/14/B sobre el caso de la Mina 8, Unidad Pasta de Conchos. Y se entregó en ese mismo informe, un nuevo Reclamo, no sólo por lo que incumplió el Gobierno en el caso de Pasta de Conchos, no sólo por los casos de la Mina Lulú y el Pocito Ferber, sino por toda la región carbonífera del Estado de Coahuila. El Comité entrará en sesión la siguiente semana en su sede de Ginebra y aunque la STPS hizo hasta lo imposible para negar la acreditación de uno de los abogados de nuestra organización, el abogado de la Organización Familia Pasta de Conchos estará presente en la sesión del Comité, para informar a los Gobiernos y al mismo Comité de la permanente omisión y negligencia de la STPS en el tema de minería del carbón.
7. Hemos revisado los expedientes que está integrando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por las Quejas que las familias de algunos de los mineros fallecidos en minas de carbón han interpuesto. Y en la Audiencia del pasado 31 de mayo que tuvimos con el Lic. Paredes Montiel, Segundo Visitador General de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, hemos solicitado entre otras cosas, que de acuerdo a la copia digitalizada que le fue entregada, de la sentencia del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa del 8 de octubre del años 2009, del expediente 80/07-17-03-1, solicite dicha Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que la STPS pague de manera inmediata, las indemnizaciones que adeuda a las Familias de Pasta de Conchos, de acuerdo a la sentencia de dicho tribunal y a la Recomendación 26/2006 de la CNDH que se ha negado a cumplir.
8. En este contexto, de ser cierta la información dada a conocer por el Diario de Coahuila, el intento de enturbiar el ambiente es responsabilidad de la STPS y de la Agencia NOTIMEX , posiblemente, para evitar que se sepa todo lo que venimos realizando, especialmente en las instancias internacionales a las que no pueden sujetar ni controlar. Por lo que, a quién se le debe de preguntar por qué no entrega los documentos a la familia de Jesús García Ayala; por qué el pocito conocido como Vertical 4 no está cancelado si el trabajador falleció debido a que se estaban violando las normas de seguridad e higiene, y si la STPS lo cancelo, preguntarle por qué el día de ayer continuaba extrayendo carbón. Quien señala y acusa, debe responder. Y pedimos al Diario de Coahuila, publique la aclaración.
A UNA VOZ, ¡RESCATE YA!
Organización Familia Pasta de Conchos
Contacto: familiapastadeconchos@gmail.comCEREALCentro de Reflexión y Acción Laboralproyecto obrero de Fomento Cultural y Educativo A.C.Privada de Lago San Pedro # 13,Col. Cinco de Mayo, Del. Miguel Hidalgo,CP11430, México D.F.
sábado, 15 de mayo de 2010
Memoria sin recuerdos

¿Qué pasa cuando una sociedad pierde la memoria, cuando alguien le borra sus recuerdos? ¿Cómo escribir la historia de un pueblo sin una base de datos? Quien no conoce su historia –dice el lugar común– está condenado a repetirla.
Si una persona es víctima del síndrome de Alzheimer queda a la deriva y sólo con ayuda de terceros puede sobrevivir el último tramo de su vida. La memoria, los recuerdos, son básicos para darle continuidad y rumbo al diario acontecer. Lo mismo ocurre con los pueblos que desprecian la inteligencia, el acervo cultural o el registro cotidiano de la vida.
Tapachula padece de Alzheimer, pero aún se desconoce el grado de avance de este mal degenerativo. Hagamos un intento para saber qué tan mal se encuentra el paciente.
Durante muchos años, el viejo Palacio albergó a la Biblioteca Municipal Benito Juárez y ahí mismo se encontraba la Hemeroteca. La recuerdo muy bien, pues en mis años de estudiante acudía con frecuencia para realizar mis tareas escolares.
Así entré en contacto con el acervo de periódicos y revistas que circulaban en la ciudad en aquel entonces. Tanto los periódicos regulares, como Diario del Sur, El Sol del Soconusco, Extra La Verdad, al igual que los esporádicos o efímeros, además de algunas revistas. También se encontraba una rara avis, una publicación anual, Las Calaveras Huacaleras de la Madre Matiana, que escribía y editaba Guillermo M. Gutiérrez, periodista, escritor y poeta, hoy injustamente olvidado.
Eutimio Mérida, Luterano, podría hablar y escribir mucho sobre este colega. No sé si piense hacerlo o ya lo hizo, puesto que durante muchos años fueron los únicos epigramistas de buena calidad que hubo en Tapachula.
El único homenaje popular -en el parque central Hidalgo- que se le hizo a Guillermo M. Gutiérrez aún en vida, fue en 1987, un 2 de noviembre de 1987, con motivo de los 25 años de vida de Las Calaveras, y lo organicé con el apoyo de uno de los locutores más controversiales que ha habido en esta ciudad, el sonorense Francisco Obregón López, con el apoyo del hoy desaparecido Celso López Amores, en ese entonces gerente de la XETS. Los únicos apoyos financieros que tuve en aquella ocasión provinieron de la ya sepultada Funerales San Pedro y del extraordinario Rubén Guízar, que en paz descanse.
Pero volvamos al tema de la hemeroteca municipal. No puedo precisar si fue durante el gobierno del Joaquín del Pino Trujillo o de Didier Cruz Fuentevilla (quizá Luterano tenga la fecha precisa), que por órdenes de la profesora Lydia Abarca, que en ese entonces tenía enorme peso en esos ayuntamientos, se incineró el archivo hemerográfico de la antigua Biblioteca Municipal Benito Juárez. En palabras de la queridísima y bien recordada Jovita de Henestroza (qepd), Abarca, que también fuera directora de la Escuela Normal, dijo: “quemen toda esa pinche basura", ¿puedes creerlo Sumuanito, una profesora ordenando eso?
No sé si en la actualidad haya alguna hemeroteca local (puesto que radico en el Distrito Federal) ni en qué condiciones se encuentre si es que existe. Tal vez esta sería una de las tareas de la oficina del Cronista Oficial de Tapachula, que supongo debe existir en el organigrama de la administración municipal, aunque no figura en la página web del ayuntamiento, en donde la información historiográfica y cultural que allí aparece es en verdad irrelevante. Si no fuera por el libro sobre el Soconusco de Gustavo Gonzalí, la orfandad en este rubro sería total.
Sin embargo, sé de la existencia, puesto que los tuve en mis manos, que hay crónicas, ensayos y artículos (la mayoría inéditos) escritos por dos grandes personajes tapachultecos, ambos abogados: Manuel Elorza y el nombre del otro se me escapa, pero tenía su despacho frente al parque central, en el edificio donde tenían sus consultorios los doctores Hayashi. Creo que apellidaba Aguiar. Quizá las familias de ellos conserven esos archivos. Perdonen mi flaca memoria.
El punto es que la historia de nuestro pasado reciente fue reducida a cenizas y dudo mucho que el Diario del Sur y El Sol del Soconusco conserven esos archivos antiguos por cuestiones prácticas de espacio. De Las Calaveras de la Madre Matiana ya ni hablar, a la muerte de M. Gutiérrez todo su legado se perdió: cuentos, libros de poemas, trabajo periodístico. Yo conservo algunos textos sueltos que él me confió en vida, pero sin duda es una grave pérdida para la cultura huacalera.
¿Podrá corregirse esa falla de lesa cultura? Quién sabe. Con la mal entendida política de austeridad de los actuales gobiernos todo se puede esperar, y “más que pior” si llegan al poder grupos emanados de las filas del panismo o perredismo, cuyas ideas de cultura y arte son del nabo.
Si una persona es víctima del síndrome de Alzheimer queda a la deriva y sólo con ayuda de terceros puede sobrevivir el último tramo de su vida. La memoria, los recuerdos, son básicos para darle continuidad y rumbo al diario acontecer. Lo mismo ocurre con los pueblos que desprecian la inteligencia, el acervo cultural o el registro cotidiano de la vida.
Tapachula padece de Alzheimer, pero aún se desconoce el grado de avance de este mal degenerativo. Hagamos un intento para saber qué tan mal se encuentra el paciente.
Durante muchos años, el viejo Palacio albergó a la Biblioteca Municipal Benito Juárez y ahí mismo se encontraba la Hemeroteca. La recuerdo muy bien, pues en mis años de estudiante acudía con frecuencia para realizar mis tareas escolares.
Así entré en contacto con el acervo de periódicos y revistas que circulaban en la ciudad en aquel entonces. Tanto los periódicos regulares, como Diario del Sur, El Sol del Soconusco, Extra La Verdad, al igual que los esporádicos o efímeros, además de algunas revistas. También se encontraba una rara avis, una publicación anual, Las Calaveras Huacaleras de la Madre Matiana, que escribía y editaba Guillermo M. Gutiérrez, periodista, escritor y poeta, hoy injustamente olvidado.
Eutimio Mérida, Luterano, podría hablar y escribir mucho sobre este colega. No sé si piense hacerlo o ya lo hizo, puesto que durante muchos años fueron los únicos epigramistas de buena calidad que hubo en Tapachula.
El único homenaje popular -en el parque central Hidalgo- que se le hizo a Guillermo M. Gutiérrez aún en vida, fue en 1987, un 2 de noviembre de 1987, con motivo de los 25 años de vida de Las Calaveras, y lo organicé con el apoyo de uno de los locutores más controversiales que ha habido en esta ciudad, el sonorense Francisco Obregón López, con el apoyo del hoy desaparecido Celso López Amores, en ese entonces gerente de la XETS. Los únicos apoyos financieros que tuve en aquella ocasión provinieron de la ya sepultada Funerales San Pedro y del extraordinario Rubén Guízar, que en paz descanse.
Pero volvamos al tema de la hemeroteca municipal. No puedo precisar si fue durante el gobierno del Joaquín del Pino Trujillo o de Didier Cruz Fuentevilla (quizá Luterano tenga la fecha precisa), que por órdenes de la profesora Lydia Abarca, que en ese entonces tenía enorme peso en esos ayuntamientos, se incineró el archivo hemerográfico de la antigua Biblioteca Municipal Benito Juárez. En palabras de la queridísima y bien recordada Jovita de Henestroza (qepd), Abarca, que también fuera directora de la Escuela Normal, dijo: “quemen toda esa pinche basura", ¿puedes creerlo Sumuanito, una profesora ordenando eso?
No sé si en la actualidad haya alguna hemeroteca local (puesto que radico en el Distrito Federal) ni en qué condiciones se encuentre si es que existe. Tal vez esta sería una de las tareas de la oficina del Cronista Oficial de Tapachula, que supongo debe existir en el organigrama de la administración municipal, aunque no figura en la página web del ayuntamiento, en donde la información historiográfica y cultural que allí aparece es en verdad irrelevante. Si no fuera por el libro sobre el Soconusco de Gustavo Gonzalí, la orfandad en este rubro sería total.
Sin embargo, sé de la existencia, puesto que los tuve en mis manos, que hay crónicas, ensayos y artículos (la mayoría inéditos) escritos por dos grandes personajes tapachultecos, ambos abogados: Manuel Elorza y el nombre del otro se me escapa, pero tenía su despacho frente al parque central, en el edificio donde tenían sus consultorios los doctores Hayashi. Creo que apellidaba Aguiar. Quizá las familias de ellos conserven esos archivos. Perdonen mi flaca memoria.
El punto es que la historia de nuestro pasado reciente fue reducida a cenizas y dudo mucho que el Diario del Sur y El Sol del Soconusco conserven esos archivos antiguos por cuestiones prácticas de espacio. De Las Calaveras de la Madre Matiana ya ni hablar, a la muerte de M. Gutiérrez todo su legado se perdió: cuentos, libros de poemas, trabajo periodístico. Yo conservo algunos textos sueltos que él me confió en vida, pero sin duda es una grave pérdida para la cultura huacalera.
¿Podrá corregirse esa falla de lesa cultura? Quién sabe. Con la mal entendida política de austeridad de los actuales gobiernos todo se puede esperar, y “más que pior” si llegan al poder grupos emanados de las filas del panismo o perredismo, cuyas ideas de cultura y arte son del nabo.
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