jueves, 5 de mayo de 2011

México, el horizonte perdido

El Estado mexicano ha fallado, coinciden personajes como Hillary Clinton, David Cameron, Nicolas Sarkozy, Hugo Chávez y Lula da Silva. El argumento que emplean es sencillo: nadie gobierna, la anarquía es total.

Los poderes ejecutivo y legislativo de los tres niveles de la administración pública se encuentran, desde el tercer año del calderonato, en asegurar posiciones para las elecciones del 2012. Todo se mueve por la inercia propia de la burocracia institucional.
Felipe Calderón es ejemplo vivo de lo que hacen todos los gobernadores en sus entidades. Todos pretender gobernar mediante “spots” publicitarios de supuestos beneficios de fantasmales programas sociales, económicos y de desarrollo. Todo ocurre en la cuarta dimensión, en la realidad nada es tangible.
El reciente discurso de Calderón ante las cámaras de televisión para que lo apoyen en la supuesta guerra contra el narcotráfico evidencia la incomprensión total del sujeto frente a los reclamos políticos y sociales que hacen los mexicanos.
Al igual que el gobierno estadounidense, que lanzó una guerra contra un intangible terrorismo, al que luego le pusieron rostro y nombre (Osama Bin Laden) a partir del 11 de septiembre de 2001, gracias a lo cual Barack Obama garantiza su reelección, Calderón dice que lucha contra el crimen organizado al que cada semana le pone rostro y nombre según vayan cayendo los delincuentes del momento, que según dicen, son “los más peligrosos”.
Ante el modelo Obama, de acuerdo a lo mostrado con Bin Laden, nadie se sorprenda que en el último tercio del año o a comienzos del 2012, el gobierno federal capture o elimine al Chapo Guzmán y demás criminales de ese nivel. Con ello, el PAN de Calderón asegurará la permanencia de su grupo en Los Pinos.
Por ello, al estar enfrascados en ese juego de poder, los titulares de los Ejecutivos de los tres niveles de gobierno se han olvidado de la administración pública y todo se encuentra al garete, bajo la decisión de segundones ineptos y corruptos, al igual que sus jefes.
Es el caso de Chiapas, que desde comienzos de este 2011, todos los grupúsculos seudopolíticos se encuentran “ocupados y preocupados” por el 2012. El más abierto, por ahora, es el joven senador Manuel Velasco Coello, al desarrollar una abierta campaña preelectoral, con el aparente apoyo del gobernador Sabines Guerrero.
Pero José Antonio Aguilar Bodegas no ha dejado de moverse en la penumbra, al igual que el ex senador Rutilio Escandón y el también senador Rubén Velázquez. Con toda intención no menciono filias partidarias, ya que en la época actual eso ya no importa, puesto que las ideologías han muerto desde hace mucho, según lo vaticinara en los años 80 del siglo pasado el analista Francis Fukuyama (asesor de los Bush, cuando presidentes), en su visionario ensayo El fin de la historia. No nos extrañe ver a éstos o a otros cobijarse bajo cualquier membrete mercadotécnico, que no otra cosa son ahora los partidos políticos, luchando “por servir al pueblo”.
Mientras no avancen las candidaturas ciudadanas, aparezcan nuevos partidos con membresía actuante, y el Instituto Federal Electoral y los simulacros estatales sean depurados al estilo perestroika, nada bueno podemos esperar los ciudadanos de a pie, los que conformamos el México real, el que sufre la inseguridad y los abusos taxativos, los que han perdido la esperanza de la movilidad social mediante la educación y el esfuerzo basado en el trabajo, ni quienes mueren en hospitales de pacotilla.

jueves, 28 de abril de 2011

EL GRAN BICENTENARIO

¿Tenemos algo que celebrar? Es una pregunta generalizada que se revuelca por acá en el inframundo en el cual nos encontramos todos aquellos que hacemos que este nuestro México se vaya desplazando quién sabe hacia donde; porque tal parece que aunque el vendaval arrecie, seguimos empujando aquello que cada vez se torna más y más pesado, y al hacerse sentir este peso nos seguimos quejando entre dientes, mascullando y pujando más del millón de maldiciones pero sin que estas se escuchen más allá de este inframundo.


Vivimos en ese extraño mundo en el que infinidad de factores multidiferenciables nos afectan, alteran, trastornan, desquician, nos joden y al final que sucede, pues sucede lo que se ha vuelto un “factor común” NADA; sin embargo esporádicas manifestaciones de grupúsculos se han venido decantando a través de este periodo en el que hemos transcurrido hasta llegar a los umbrales de tan cacareada fecha.

Ha sido suficiente la burla por parte de esa subclase que hemos fomentado, idolatrado, procurado, protegido, etcétera; ya no hay espacio para la exposición detallada a modo de cronograma para la indignación, ya no hay más espacio en el cual podamos guarecer la dignidad, aquel rincón en el que se escondía como la muñeca fea también ha sido copado por la daga del terrorismo instaurado como otro método más de esclavismo.

Es cierto que no queremos vernos una vez más en la “bola” que caracterizó el movimiento conocido como “revolucionario” aunque no hubo tal siendo francos, o como esta de moda el decir “siendo sinceros”; mucha sangre derramada y miren nomás en donde estamos.

...Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez...

(Proclama insurreccional de la Junta Tuitiva en la ciudad de La Paz, 16 de julio de 1809)

Cuando se habla y no se escucha, pues se alza la voz, se grita, se manifiesta; pero que sigue cuando nos agreden, nos golpean sistemáticamente hasta el sometimiento y quebrantamiento de las necesidades básicas, intrínsecas al hombre, ya se ha dicho “inalienables”; a los cuales se les conoce de dicho más muy lejanamente de hecho. Aquellas “Garantías Individuales” han quedado lapidadas ante la sucesión de anarquías, eso si muy bien impuestas y auspiciadas por nosotros.

Seguirá el fuego purificador, las espadas, guillotinas, cañones, bombas, armas automáticas y demás artilugios para lavar con sangre todo aquello que hemos permitido… que sigue…? O es que como especie estamos condenados a repetir los mismos errores en ese círculo (o esfera da igual) vicioso que nos arrastra a ese abismo cíclico y apocalíptico… De dónde venimos, quienes somos… a donde vamos… que sigue?

martes, 16 de noviembre de 2010

Volando bajo IV

“Recordar es vivir o añoranzas de un huacalero” intituló don Enrique Zamora García a un conjunto de anécdotas y versos que ha publicado en forma de libro y que fue presentado el 16 de noviembre, a las 10 de la mañana en el aula magna del Instituto Tecnológico de Tapachula.
El de la tecla fue invitado para comentarlo. El libro es una edición casera, pagada con los ahorros de una de las hijas de don Enrique, para darle ese regalo y satisfacción al cumplir los 82 años de vida. A pesar de lo rudimentario, o quizá por ello, la edición, el catálogo de recuerdos, observaciones y rimas es una auténtica joya para quienes aún tenemos vagos recuerdos del Tapachula antiguo y que para algunos resulta romántico, pero, para otros más, es una dura espina al ver qué poco hemos avanzado y el llamado progreso ha hecho trizas nuestra mayor riqueza: el medio ambiente silvestre y exuberante.
Aun cuando tenemos una diferencia de 23 años tomando como punto de partida nuestros respectivos nacimientos, las descripciones que hace don Enrique Zamora (nada que ver con el director de El Orbe), del Tapachula de los años 30, 40 y 50 del siglo pasado es bastante pormenorizada y debo alabar su prodigiosa memoria al recordar una gran cantidad de nombres de aquellas generaciones, incluso de sus profesores y compañeros de estudio en la primaria Leona Vicario.
Para quienes les gusta la crónica, en esta modesta pero significativa obra hallarán una fuente inapreciable de datos para la reconstrucción de muchos aspectos de la vida primera de lo que se llegó a calificar como La Perla del Soconusco, dada la pujanza que el cultivo del café dio a la región, liderados por toda una generación de inmigrantes alemanes, italianos, irlandeses y españoles.
Zamora García no es escritor ni pretende serlo. Simplemente, como él afirma, "son mis recuerdos y añoranzas", pero lo hace con tal galanura, con suave fluidez, que el lector apenas repara en los errores de sintaxis y redacción que harían las delicias de los críticos literarios.
Acompañan al texto hermosas fotografías que uno hubiera deseado mejores reproducciones, más amplias, más trabajadas en el taller. Pero como ocurre con aquellas personas alejadas de los influyentes dictadores oficiales y oficiosos de la cultura, todo aquí en nuestro querido terruño tiene que hacerse en el esfuerzo aislado, materializar solos nuestros sueños privados aunque incluyan e incumban a todos.
¿Cuántos saben hoy quién trajo la energía eléctrica o el primer bloque de hielo? Parece algo sencillo, pero estoy seguro que nadie, ni profesores ni alumnos, de algún centro de estudios de esta ciudad conocen el dato. Si así fuera, ya tendríamos contra la pared a la Comisión Federal de Electricidad para que frenara su locura tarifaria en la región.
¿De dónde salió el Coatancito? ¿Cuál fue el primer taller mecánico? ¿Cuál es el antecedente del ahora pretensioso Puerto Chiapas? ¿Cuál era el recorrido de los primeros tranvías y cómo eran movidos? Todo está allí, amenamente descrito por don Enrique, así como las principales fincas cafetaleras y ganaderas que retratan un modo de vivir que marcó a las generaciones posteriores y que de alguna manera conformó lo que hoy llamamos “clase política” huacalera.
Finalmente, y muy a tono con nuestra realidad, pongo punto final a este comentario con algunos versos de don Enrique Zamora García, a lo que tituló“Adiós Tapachula”:

Ya me voy de Tapachula,
pues estoy decepcionado,
de ver tanta gente chula,
pero también gente nula.
Autoridades se van,
y autoridades vienen,
todos prometen su bien,
pero bien la descomponen.
Hay baches por todos lados,
la basura en bendición,
delincuencia al por mayor,
hijos de la corrupción…

Volando bajo III

Ciencia y tecnología no son temas populares en el ámbito chiapaneco y mucho menos en el Soconusco. Tapachula es un monumento viviente del divorcio que prevalece entre la sociedad y la academia.
Para consuelo de los tapachultecos, el desprecio a la educación y cultura no es un rasgo exclusivo de nosotros. Incluso en ciudades que presumen de contar con los mejores centros académicos, de investigación y culturales del país, como lo serían el Distrito Federal, Monterrey o Guadalajara, padecen el mismo síndrome, aunque de modo más disfrazado.
A los pocos que siempre nos ha preocupado esta situación, ya sea radicando aquí en el lar o lejos por necesidades profesionales, nunca hemos desistido de la idea ni de los empeños por comenzar a tender puentes sobre esos abismos. Tapachula, y la costa toda, merece mejores oportunidades.
En este yermo han comenzado a crecer algunas esperanzas. A diferencia de hace 20 o 30 años, ahora vemos hasta 18 instituciones de estudios superiores que comienzan a echar raíces en busca de aguas profundas que les permitan florecer y dar frutos jugosos a la región y al estado. Hasta ahora, dado las graves fallas estructurales de nuestra organización como nación, las cosechas son magras.
Por ello resulta de importancia vital el proyecto que intenta llevar a cabo el Instituto Tecnológico de Tapachula, gracias al entusiasmo que muestra su nuevo director, el Ing. Miguel del Cid y el grupo de ciudadanos que han conformado un grupo de vinculación entre la academia y las necesidades reales de desarrollo regional.
En ese contexto tuvo lugar, en días pasados, la llamada Caravana de Emprendedores, que promueve el gobierno federal por todo el país en el ámbito de las universidades. La intención, dicen, es enseñar a los futuros profesionales cómo desarrollar sus propias empresas para que no se frustren al salir de las aulas con sus flamantes títulos y no encuentren dónde aplicar sus conocimientos.
La idea, planteada así, parece buena, incluso genial. Pero dado que tengo memoria, esto me suena mucho al proyecto foxiano de “tele, changarro y vocho”. Como hasta ahora el panismo hecho gobierno no hace más que avanzar en el desmantelamiento del Estado nacional iniciado por el priismo neoliberal, este tipo de mecanismos que se anuncian como la solución al problema del crecimiento económico y combate al desempleo, parecen más un recurso para que los gobernantes eludan las responsabilidades políticas que asumieron al llegar a esos puestos de elección. El ejemplo más notorio de este esquema es la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, junto con el Sindicato Mexicano de Electricistas, y la forma en que está diseñada la Comisión Federal de Electricidad: perfectamente concebida para que “truene” en poco tiempo, al igual que Petróleos Mexicanos.
Y como lo digo al principio, Tapachula es ejemplo vivo de esta desvinculación entre el conocimiento científico y su propia existencia. La tragedia que provocó el huracán Stan hace cinco años se ha venido repitiendo en diferentes lugares del país. Las noticias sobre estos hechos ya no nos sorprenden. Se han vuelto repetitivas. La clase política, irresponsable y cínica como siempre, ahora tiene de pretexto el cambio climático para eludir responsabilidades.
Pero la verdad, de acuerdo con investigadores y especialistas serios, es la total ausencia de planeación de las ciudades y los intereses perversos de quienes están en los diferentes niveles de la administración pública.
El catálogo de errores y malos manejos más documentado es la propia ciudad de México, donde la demagogia ha pretendido ser la argamasa que le dé sustento a la urbe. El fracaso es total.
Tapachula ha crecido bajo la misma consigna. No cuenta con un sistema de drenaje profundo, no tiene planeación vial, no hay recuperación ni tratamiento de aguas negras ni pluviales; la basura se acumula en cualquier parte, sin tener en cuenta que es fuente de riqueza y de energéticos baratos a largo plazo. La infraestructura para que esta ciudad sea sustentable dentro de 25 años ni siquiera está en los sueños de quienes se hacen pedazos por llegar al poder. En este horizonte el panorama es desolador.
La inteligencia, junto con la imaginación es la única salida. Por ello cobra relevancia el papel protagónico que se intenta darle al Tecnológico de Tapachula, con la participación y apoyo de otras instancias universitarias bien intencionadas, centros de investigación y asociaciones civiles de carácter altruista. Lo menos que podemos hacer los tapachultecos de honor, es apoyarlos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Volando bajo II

El anuncio hecho por el presidente Felipe Calderón y Daniel Karam sobre la situación desastrosa en las finanzas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), este miércoles, resulta en verdad injuriosa para todos los mexicanos, incluso para quienes no somos derechohabientes activos.
El tono jubiloso, incluso a enjundioso, con que ambos personajes confirmaron que el Seguro Social es un enfermo desahuciado, en plena fase terminal, pero que invitan “a todos los sectores” a proponer soluciones, realmente merece que la sociedad en general sepa la clase de crimen que ellos presentan como reto a lo que llaman “administración pública”.
Daniel Karam dice que la quiebra del IMSS se debe a que no se hicieron las reformas estructurales a la institución en tiempo y forma. Pero ni él ni Calderón dijeron una sola palabra sobre las necesarias y lógicas consecuencias penales sobre quienes han saqueado los recursos que deberían estar en las arcas del Seguro Social.
Todos deberíamos saber que desde el gobierno de Luis Echeverría hasta hoy se comenzó a desmantelar al Estado mexicano nacido del movimiento revolucionario de 1910 y cuya premisa principal era la “justicia social”. Incluso este concepto aparecía en el logotipo del PRI, borrado luego en la era de Carlos Salinas y sustituido por la palabra “solidaridad”.
También deberíamos recordar que el PAN fue creado con el único propósito de oponerse, en el terreno político y amancebado con la jerarquía católica, a todas las reivindicaciones sociales que dieron origen al movimiento armado.
Como no podemos viajar en el tiempo, Calderón y Karam, por lo menos, debería llevar a juicios penales a los tres últimos directores del Seguro Social, particularmente a Juan Francisco Molinar Horcasitas, pues en acciones típicas de la delincuencia organizada, aunque tenga cuello blanco, tomó dinero del IMSS y lo metió a la ruleta bursátil.
El 20 de julio, la revista Proceso descubrió que 500 millones de pesos del Fondo de Reservas fueron desfalcados por Molinar para jugar al inversionista en empresas que, de antemano, se sabía estaban destinadas al fracaso.
Los miembros del Congreso de la Unión también son cómplices en este asunto, pues Gabriel Reyes Orona, procurador fiscal de la Federación en la era de Vicente Fox y hoy presidente de Transparencia Nacional, entregó a la Cámara de Diputados, el 24 de junio, las pruebas del robo y pedía un juicio político y el desafuero contra Molinar Horcasitas, actual secretario de Comunicaciones y Transportes.
Según Reyes Orona, publicó Proceso, “la operación irregular –ideada por el entonces responsable de Finanzas y actual director general del IMSS, Daniel Karam Toumeh– consistió en que por lo menos 500 millones de pesos fueron utilizados para jugar en la bolsa de valores en inversiones riesgosas y altamente especulativas”, pero en realidad se sospecha que la cantidad asciende a miles de millones de pesos.
El exprocurador fiscal declaró al semanario que “en 2006 el IMSS usó 500 millones de pesos para comprar bonos emitidos por Metrofinanciera –una sociedad financiera de objeto múltiple (sofom)– en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) con la intención de obtener ganancias adicionales. En 2008 esa empresa comenzó a tener problemas de liquidez y en junio de 2010 llegó a la quiebra, por lo que hoy no tiene recursos para devolver el dinero a sus inversionistas”.
Un agravante más es que la legislación no permite operaciones financieras de este tipo a ninguna paraestatal ni organismos descentralizados. Está claro: Molinar Horcasitas y Karam, quizá con la aprobación de su jefe inmediato, Calderón, violaron la ley y, por ende, cometieron un delito grave, que no alcanza fianza en ningún caso, con todo conocimiento de causa.
Con la desfachatez que ha caracterizado al gobierno de Calderón, ahora nos dice con gran entusiasmo que el IMSS será inviable dentro de cinco años y le pide a los mexicanos que ofrezcamos soluciones, que no nos achiquemos ante los retos, que le “echemos ganas”, quizá como él lo hace en su guerrita contra el narco, que tan buen negocio le ha resultado con sus asociados norteamericanos.
Comentó el colega Rafael Cardona , la noche de este miércoles también, en Telefórmula, que por menos estuvo a punto de iniciarse otra revolución francesa contra Sarkosy al intentar reducir la edad de jubilación, y que Obama ha recibido un brutal golpe electoral en los comicios electorales de esta semana en Estados Unidos, por incumplir tareas en el terreno de la seguridad social.
En México, toda la clase política está preocupada por llevarse la tajada más grande del botín, ya sea en los municipios, en los estados o en la federación. Bonitos festejos del bicentenario y del centenario estamos teniendo. Aleluya.

lunes, 25 de octubre de 2010

Volando bajo

Llegar a colaborar en un diario tan popular y respetado por la opinión pública implica un gran reto y una enorme responsabilidad, incluso para periodistas que, como el de la tecla, ya ha transitado por cuatro décadas en estos menesteres. Agradezco la hospitalidad que me brindan los hermanos Zamora, viejos conocidos desde los años mozos de la secundaria. Espero no defraudar esa confianza ni la de los lectores de El Orbe, el cual se ha convertido en un faro sui géneris en esta región del Soconusco, pues es guía de la sociedad costeña, inmersa en el escabroso mar de la manipulación informativa.
En este espacio intentaremos hacer vuelos rasantes, a muy baja altura, pues, sobre los diferentes tópicos en que se desenvuelve nuestra sociedad, usted y yo, que como hombres comunes no tenemos impunidad para abusar de la cosa pública y no deseamos ser cómplices mediante el cómodo silencio o la indiferencia.
Por ello, considero pertinente comenzar estos comentarios con un tema de especial relevancia para los tapachultecos. Pronto habrá relevo de nombres, que no de políticas, en el directorio de la administración del ayuntamiento. Se va un equipo de hombres y mujeres que se ganó a pulso el desprecio de los ciudadanos, el cual, aunque no fue elegido para que ocupar esos cargos, si lo avalamos con el sufragio emitido hace ya tres años.
Parecerá desconcertante la afirmación de que “no los elegimos” y sí votamos por el grupo que encabezó Ezequiel Orduña Morga, cuyo mote de El Cheque, ahora es materia de chistes crueles y de duro escarnio entre la población, que salpica incluso a sus familiares. Dicen los politólogos de café (ya sea en Los Jarrones o en Los Comales), que los políticos gozan de fama sólo unos instantes y la vergüenza los persigue toda la vida. Claro, hay excepciones, pero Orduña seguramente no será una de éstas.
El desinterés asaz, rayano en el cinismo del aún alcalde tapachulteco, tiene su raíz en la afirmación de líneas antes: no fueron los ciudadanos de Tapachula quienes lo eligieron, sino el dedo de un amigo, o mejor, de un cómplice, para que hiciera de la administración municipal un negocio muy particular. Ante el desolado páramo en el que deambulan los integrantes de la llamada clase política local, los votantes sufragaron, en su momento, por “el menos peor”, se dijo hace tres años. ¡Oh decepción!, parece que el ejemplo de Fox no fue asimilado por la ciudadanía. Votaron por el más chistosito.
El sustituto de Orduña, Emmanuel Nivón, es un joven que apareció en el panorama político, dentro de las filas del PAN, por generación espontánea. No tiene trayectoria, carece de trabajo social, no ha dirigido ninguna agrupación, bueno, ni siquiera una banda grupera, aunque su look lo emparenta con esa clase de músicos.
Gente allegada a su equipo afirma que fue elegido por otro dedo, tan efímero como él mismo, tan sólo para que cubra el expediente durante 20 meses. Ese lapso durará su presencia en Palacio Municipal. No hay compromiso ciudadano, salvo que él mismo demuestre que va a administrar el municipio para que no quede peor de lo que está o nade de muertito, quizá en espera de que lo premien con una diputación local.
Los ciudadanos no tenemos motivos reales para esperar algo diferente, aunque, como el ser humano es tan impredecible, y porque andamos volando bajo, tengamos que tomar altura, en algún momento, para no chocar con la torre de nuestros prejuicios.
Nivón tiene una oportunidad, muy pequeña, es cierto, de hacer algo por el pueblo donde nació. Si desea hacer carrera política, esta es la ocasión. Si, por el contrario, sigue el ejemplo de quienes lo acuerpan, de seguro no llegará lejos.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Un Soconusco para mis descendientes

LO NUESTRO: Tapachula, y el Soconusco en general, vive una Era terrible. Aquí, excepto para unos cuantos, el tema de la seguridad y la “guerra” de Felipe Calderón no quita el sueño a la mayoría de ciudadanos. Lo que no la deja dormir es cómo llevar el pan diario de cada día a su familia.


El asunto económico es lo que asuela toda la región y en particular a Tapachula, que bien puede decirse es “zona de desastre” por el desplome productivo de la región, la falta de generación de empleos formales y la ausencia de una clase política a la altura de los problemas que aquí se viven.

Esta ciudad fronteriza crece a pasos agigantados sin orden ni sustento. El crecimiento demográfico es explosivo y se agrava con la enorme ola inmigrante centro y sudamericana. Es sabido que una gran proporción se queda a radicar en la región, pero otra, no tan numerosa pero que diario rebasa las cinco mil personas, trabaja en el área económica de Tapachula, la cual abarca los 16 municipios del Soconusco, para regresar a sus domicilios en la vecina Guatemala, ya sea diario o semanalmente.

Presencié hace unas cuantas noches una vista sobrecogedora desde el puente internacional sobre el río Suchiate. Había ido a Ciudad Hidalgo invitado, por un colega, movido por el interés que me despertó un comentario que hizo, entre ron y cerveza: “¿Te acuerdas de la película Marabunta, aquella donde voraces hormigas arrasan todo a su paso y sólo Charlton Heston es capaz de vencerlas? Pues así se ve atravesar el río a los hermanos de Guatemala todas las madrugadas y noches, que van y regresan de trabajar”.

Como noté cierto resentimiento en su comentario, lo juzgué exagerado. “Quiero verlo”, le dije. “Te llevo a mi casa pa´ que veas”, respondió.

Eran las ocho de la noche del segundo miércoles de agosto, aproximadamente, la oscuridad aún no era total. Pronto, una inmensa mancha negra cubrió varios cientos de metros el cauce del Suchiate. Uno que otro destello luminoso delataba el movimiento de la mancha, de México hacia Guatemala.

Sin percatarme de dónde, mi colega sacó unos binoculares y me los entregó. Eran con visión nocturna. “Han de ser chinos, con seguridad”, pensé. Luego enfoqué y el espectáculo fue impresionante. Cientos, miles de guatemaltecos, muchos llevando en hombros sus bicicletas, avanzaban hacia la ribera opuesta. Los destellos eran las linternas que algunos sostenían arriba de sus cabezas.

“Ya ves”, comentó mi colega. “Nada de lo que digan o hagan los políticos o las autoridades mexicanas podrá frenar este fenómeno. Ningún reportaje que hagan sobre La Bestia (el tren), o de la corrupción de los agentes de Migración o Aduanas, o de todas las policías o de la actividad del crimen organizado en este negocio será suficiente para tomar conciencia del tamaño del problema. La respuesta tiene que estar en otro lado”, expresó mi amigo con pesadumbre.

LO AJENO: La violencia asesina que padece la frontera norte mexicana parece ser el espejo donde se ve el sur. En éste, la similitud de las étnicas y de la población mestiza, aún diluye el racismo, la xenofobia y la discriminación que prevalece en la población gringa.

Sin embargo, ya empiezan a emerger sentimientos de esa naturaleza , muy propios del alma humana, entre comerciantes, trabajadores, empresarios, en general en la población. Sienten que están siendo desplazados por los numerosos inmigrantes. Suponen que les están quitando el pan de la boca.

Pocos, quizá demasiado pocos, se percatan, como dijo mi colega, de que las respuestas se encuentran en otro lado. Se les dificulta ver en dónde se encuentran las causas de esta problemática. Como ya han dicho hasta la saciedad los expertos, el modelo económico que nos imponen las grandes potencias ya está agotado, sólo sirve para que la riqueza se siga concentrando en los mismos de siempre.

La humanidad se encuentra, como pocas veces, en una encrucijada. Ni las religiones ni la política nos dirán que camino tomar. Sólo el conocimiento, la información, la educación podrá llevarnos por la vía correcta, pero si el sistema sigue siendo excluyente para la mayoría, el futuro a corto plazo no parece prometedor.

Se impone una reacción inteligente, razonada, civilizada, desde abajo. Difícil, sí, mas no imposible. Cada uno debemos empezar por lo inmediato, nuestro entorno particular. Por lo pronto, yo ya empecé. Lo que me quede de vida lo dedicaré a la promoción de la cultura en mi ámbito de comunicador, en el señalamiento de los yerres y las posibilidades de corregirlos, como periodista. Lo que logre, será para mis hijos y mis nietos.