jueves, 15 de noviembre de 2012

Digresiones sobre el amor y otras mitologías


                                                                                No, no existe el amor, es tan sólo una fábula…
Éxito de César Costa
 de los años 60.

Comenzar con una pregunta no es siempre correcto, pero las circunstancias lo ameritan luego de transcurrida la  primera década de este siglo XXI: ¿Por qué los medios de comunicación masivos (radio, televisión, prensa impresa o digital), dan espacio preferente a los temas llamados “del corazón”,  donde imponen criterios de lo que debe o debería ser el “amor” que venden.
Los ejemplos palmarios son las  telenovelas, las comedias rancheras, las películas rosas (nacionales o extranjeras), la música y canciones, además de la radio comercial orientada a explotar la sensiblería.
Conviene recordar que el concepto entendido en la actualidad como “amor”, es un invento reciente en la historia de la Humanidad, al que algunos estudiosos lo ubican a fines de la Edad Media o principios del Renacimiento, y lo denominan amor cortesano, del cual hay evidencias desde finales del Imperio Romano (400-480).
Nos referimos exclusivamente a Occidente, pues en Oriente la idea sobre lo amoroso tiene otra historia. Nada es de generación espontánea. Del tema, ya los clásicos griegos, Platón entre ellos, hacían bella retórica.
De acuerdo con el filósofo y catedrático de la UNAM, Edgar Morales Flores sobre los orígenes del concepto moderno de “amor”, los explica de este modo:
“El problema de las definiciones en filosofía no es que se carezca de ellas, es que nos enfrentamos a la abundancia de las mismas; esto mismo se aplica al concepto de amor, hay casi tantas definiciones del mismo como filósofos han existido. Sin embargo, yo diría que, en este caso, se pueden reducir a dos principales núcleos semánticos: Eros y Ágape.”
Apunta que el mito es válido para la filosofía occidental, por alimentarse históricamente de dos fuentes culturales básicas: el  pensamiento clásico grecolatino y la matriz judeocristiana.
Las principales discusiones de los griegos alrededor del amor –dice Morales– se centraron en el tema erótico, es decir, en los afectos que partían del impulso hacia los cuerpos bellos, un impulso natural, y lo llevaban al ámbito de lo divino.
De dónde viene
Desde el Australopithecus (hace aproximadamente cuatro millones de años) hasta la aparición del Homo sapiens (entre 40 mil a 50 mil años antes de nuestra Era) la preservación de la especie se rigió mediante la ley de la manada: el macho alfa ejercía su derecho de pernada con las hembras del clan.
Luego, con el desarrollo de la vida sedentaria y la aparición de la agricultura, la invención del matrimonio tuvo razones estrictamente económicas y de alianzas guerreras. Lo que ahora entendemos como “sentimiento platónico” no tenía cabida en la idiosincrasia de aquellas sociedades.
La maestra Ikram Antaki (1948-2000), en la serie de temas que publicó bajo el título de El banquete de Platón, reproduce lo que consigna  este filósofo griego sobre el tema en palabras de Aristófanes:
La naturaleza humana era antaño muy diferente de lo que es hoy. Primero, no había dos sexos, masculino y femenino, sino tres; el tercero participando de los otros dos. No tiene nombre hoy porque ha desaparecido, pero entonces era el andrógino… Zeus dijo: voy a dividir en dos a cada uno. Zeus procede a la división. Cada uno de nosotros sólo es una fracción de un ser humano; de uno solo se hicieron dos y cada uno no cesa de buscar su fracción complementaria. Todos aquellos que tienen una parte del ser mixto que se llamaba andrógino, aman a las mujeres si son hombres y a los hombres si son mujeres. Las mujeres que son parte de las mujeres primitivas no gustan de los hombres y los hombres que son parte del macho primitivo persiguen a los hombres.  
Morales, por su parte, acota: “Así tenemos, por ejemplo, a Platón, para quien el amor es el producto de una tensión entre la abundancia y la necesidad, de ahí su plenitud pero también su carencia: el amor es análogo al deseo que busca completar su satisfacción, pero cuya dinámica existencial es terriblemente agotadora por el proceso de búsqueda que supone”.
Pero el uso que hace Platón de las palabras “amor” y “alma” en su Banquete, es sospechoso, para no calificarlo de tendencioso.
“Por otro lado, la noción cristiana de ágape refiere más bien al ámbito de la gracia divina, su modelo es la plenitud y perfección del amor de Dios hacia los hombres, amor inmerecido que se otorga sin condiciones a quien incluso lo desprecia, el patetismo propio de esta noción cristiana tiene su precisa iconografía en la crucifixión del hijo de Dios, sangrando por su insensato amor a los hombres. Estas son las dos fuentes que rigen las principales acepciones del amor en Occidente, la noción ascendente de Eros, demasiado humana, estética y extática, y la noción de Ágape, divina, perfecta, compasiva y ética”, precisa Morales.
Se podría considerar que esta es la raíz para manipular la idea original del amor: un deseo que busca su satisfacción y en ella imprime sus huellas existenciales, dolorosas o placenteras. Un invento terrible, pero eficaz, como los dragones.
Amor es…
¿A qué se debe que un reducido grupo de poder nos quiera adoctrinar de manera particular sobre la orientación de los sentimientos básicos de nuestra especie?
Los antecedentes podemos rastrearlos desde el Concilio de Elvira (entre 314-324), cuando se dictan 81 cánones, todos disciplinarios,  para “restaurar” los principios del catolicismo. Entre los temas destacan los relativos al celibato del clero, la institución de las vírgenes consagradas, referencias al uso de imágenes, a las relaciones con paganos, judíos y herejes, reglas sobre el matrimonio, bautismo, ayuno, excomunión, enterramiento, usura, vigilias o cumplimiento de la obligación de asistir a misa. Todo ello apenas transcurridos pocos años del Edicto de Milán, firmado por los emperadores romanos Constantino I y Licinio (Occidente y Oriente, respectivamente), en el que toleran a la secta cristiana.
Poco después, en 325, en Nicea, Constantino da estatuto de legitimidad a la Iglesia Cristiana, y ya en el lecho de muerte acepta ser bautizado. Desde antes que Constantino se aliara con los cristianos para fortalecer su imperio ya decadente, la Iglesia Católica inició la imposición, por todos los medios, de lo que ellos consideraban “moral”.
En todos esos siglos nunca se mencionó la palabra amor para referirse a las relaciones sexuales, sino a una sencilla satisfacción de los deseos placenteros. No era elemento a considerar para la realización de matrimonios, alianzas o concubinatos, puesto que el origen de éstos era estrictamente económico, reproductivo y de acumulación de poder, ya fuera bélico, político o eclesiástico.
La conducta de los antiguos jerarcas no parece diferir de la de los actuales, controladores además de los grandes medios de comunicación. Con los avances tecnológicos de nuestra época, los grupos de poder económico, político y eclesiásticos, continúan diciéndonos cómo debemos nacer, amar, formar familia, sufrir, gozar y morir.
Sin embargo, algo se les escapa de control. ¿Se debe acaso a lo que algunos llaman “condición humana”, para hacer referencia a la rebeldía y la curiosidad?
Ni siquiera Platón parece llegar a un acuerdo definitivo en lo tocante a las implicaciones existenciales de “lo erótico”, por ejemplo, en el Banquete defiende la autosatisfacción socrática, capaz de desprenderse de toda afección que pudiera desfigurar la belleza del alma. En cambio en otro de sus diálogos (Fedro), defiende la noción del rapto erótico que implica una serie de desfiguros patéticos para “el alma”: desasosiego, dolor, locura.
Mala fe o subversión 
Es cierto que, en la actualidad, es raro que alguien plantee la pregunta de por qué debemos aceptar un modelo de vida con menos de dos mil años de vigencia, contra los más de 40 mil de constante desarrollo de las civilizaciones de la Humanidad. Todo imperio tiene ciclos, quizá el del Cristianismo, en todas sus modalidades, comienza a entrar en decadencia.
La paradoja aparece cuando los grupos hegemónicos y oligárquicos, hacen suyas las estrategias vaticanas para implantar los arquetipos, en sus medios masivos, de lo que debe ser el amor, sus diferentes manifestaciones, y quiénes merecen gozarlo o sufrirlo. El asunto parece nimio, pero en realidad es la base de la educación de una sociedad, en este caso de consumo y desperdicio, lo cual sólo favorece a un sector, el que está en la punta de la pirámide social.
Buscar la respuesta a preguntas específicas sobre la programación y contenidos de las televisoras, de las películas, de los programas de radio y de los espectáculos, que se centran en las banalidades del sentimentalismo, deja expuestos los motivos manipuladores de esos corporativos y sus alianzas político-religiosas. Promover la subcultura del narco, por ejemplo, mediante bandas gruperas y vestimenta a tono, mientras se desgarran las vestiduras en los noticieros por la violencia que genera ese sector económico, resulta hipócrita.
Esto ha llevado a lo que los especialistas llaman ahora “desintegración del tejido social”, que en países como México tiene repercusiones profundas. Desde otra perspectiva, dada la decadencia cultural de Occidente, esa desintegración no es otra cosa que regresar a los orígenes: la formación de clanes, tribus, comunidades aisladas, sectas de todo tipo, para satisfacer el instinto natural del hombre, el de la protección de la manada, la satisfacción de sus deseos básicos y la del rechazo a lo diferente. Subvertir el orden impuesto es la reacción.
El amor, el alma y el espíritu, conceptos encapsulados en el corazón, son tan insustanciales como, cielo, infierno y purgatorio, pero inciden en el centro de las emociones.
La manipulación de ideas indemostrables sólo es posible ante la ignorancia de los muchos y el conocimiento de pocos. Por ello no debe extrañar que los grupos del poder impidan una educación integral, frenen la buena lectura e impulsen aquella sólo para identificar marcas de productos, además de evitar la educación emocional, la cual da elementos para enfrentar agresiones de este tipo.

domingo, 28 de octubre de 2012

¡Tapachula en el filo de la navaja! (Entre el vicio y el fanatismo) Segunda y última parte


De acuerdo con el modelo social que elegimos para este trabajo, decíamos en la primera parte que el eje de éste es alcoholismo-drogas y fanatismos religiosos y futboleros. Vimos también que el fenómeno migratorio y proliferación de cantinas y giros rojos se combinan para mantener a Tapachula sumido en una precariedad de moral civil muy a modo para los intereses de un grupo oligárquico.
El tema ha sido ampliamente cubierto por la prensa de todo tipo y sólo ha servido para que los medios de comunicación masivos, como la televisión, se premien a sí mismos por sus “grandes” reportajes. Pero hasta la fecha no se avizora solución alguna, pues nadie de los poderes, tanto de facto como gubernamentales, desea modificar la estructura económica de la región, puesto que implica desterrar la corrupción e impunidad. “Así todos ganamos”, diría un gobernante chiapaneco a sus allegados en una comida de “negocios”.
La economía que se ha generado en la región con base en el consumo de alcohol, ha consolidado actividades subyugadas a ese eje: el tráfico de drogas, lavado de dinero, prostitución, trata de personas, tráfico de infantes y muchas otras que fortalecen las economías negras de las finanzas públicas de los tres niveles de gobierno. El desaliño de la ciudad de Tapachula va acorde con el grado de corrupción e ineficiencia  de esas instancias administrativas.
Por ello resulta altamente criticable la conducta del grupo de poder económico, representado por las empresas televisoras, radiofónicas, bancarias e industriales, así como sus mayordomos que integran la llamada “clase política” para consolidar la desinformación y la ignorancia mediante el analfabetismo funcional.
Al analizar los contenidos de las dos cadenas televisoras, tanto del sistema abierto como de cable, nos percatamos que ninguna tiene programas que contribuyan al mejoramiento ciudadano. El entretenimiento de la más baja estofa es lo sustantivo de sus barras de programación: telenovelas, chismes de la farándula, futbol y otros deportes, noticieros amañados, recetarios de cocina, horóscopos, series policíacas y de hospitales, así como películas de factura hollywoodense.
En los medios impresos también controlan la industria editorial con revistas del corazón y de chismes del espectáculo que televisan. Todo ello con el debido patrocinio de sus mayordomos colocados en la cúpula del poder político: Los Pinos, el Congreso de la Unión, las gubernaturas y las dirigencias de los partidos políticos, convertidos ahora en franquicias. En realidad, las cadenas que sujetan a los mexicanos tienen eslabones muy fuertes. 
La otra adicción
¿Cómo enfrentar este grave deterioro social, que ha gangrenado el tejido social en países como México?
Socialmente, una opción sería una mejor y mayor educación integral. Pero al haber ausencia de buenas voluntades políticas del sistema hegemónico, las personas, las sociedades, buscan intuitivamente cómo enfrentar esos peligros.
Aquí es donde aparece el fanatismo. Hay de varias clases. En esta ocasión sólo me referiré a los masivos: las religiones y el futbol.
El pensamiento mágico religioso que arrastra desde la prehistoria el ser humano es un recurso que maneja de manera muy experta la religión. Las diferentes iglesias derivadas de la Biblia, te advierten de los graves peligros que corre el alma si no se unen a sus huestes para garantizar un sitio en un paraíso supraterreno.
Como dentro de sus códigos se establece la satanización de los vicios, de las adicciones, muchos encuentran un modo de alejarse de esas prácticas. Pero también las Iglesias exigen sumisión, obediencia ciega, disciplina severa. Este es el terreno donde se mueve a gusto el fanático por antonomasia. So pretexto de llevar la exigencia al pie de la letra, llegan a extremos colindantes con actitudes antisociales y hasta criminales, pues toman actitudes altamente ofensivas.
Al igual que un fanático religioso, el futbolero está dispuesto a sacrificarse por “su equipo”. Todo aquel que no sea de su secta (color de camiseta) es un non grato, alguien al que se puede ridiculizar, agredir o eliminar.
En Tapachula, al igual que las cantinas, bares, centros botaneros y tienditas, las iglesias, congregaciones, capillas, templos y una amplia gama de variaciones del tema cristiano, proliferan en la ciudad y sus colonias. Gobernación tampoco tiene un censo actualizado en este renglón.
En los parques, en los mercados, en las calles de las colonias, abundan los “predicadores” que se dicen autorizados por Dios para “llevar su palabra”. Y lo hacen en tono alto, agresivo, admonitorio, ciertos de que están en lo “justo”.
Desde luego que una sociedad que se autocalifica de laica para la sana convivencia de los diferentes credos, se ve agredida con esas conductas.
Para los grupos de poder esta es una realidad que los favorece en sus intereses, pues nadie se preocupará en serio por modificar su entorno. Unos enfrascados en el alcohol, otros preocupados por el triunfo de “su equipo” y los más, cegados por la luz metafísica.
La alternativa parece no verse por lado alguno, sin embargo la hay. En la medida que vayamos fortaleciendo los hábitos de lectura el ciudadano empezará a contar con las herramientas adecuadas para alejarse de fanatismos y vicios. Pero los proyectos de cultura no vendrán de instituciones oficiales, tienen que venir de los pequeños grupos sociales que no están conformes con la situación actual, de ciudadanos que creemos que el destino no es manifiesto, sino que debe construirse día a día, desde las banquetas y desde los ejidos.
Sólo así alcanzaremos la salvación y no con plegarias, ni gritos de gol.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

SOCONUSCO Una propuesta plástica

La búsqueda de la identidad de esta región es un tema que nos preocupa. No por mero capricho localista o de imagen folclórica, sino porque en ello va nuestra esencia, nuestra tradición y la proyección hacia el porvenir. Como suele ocurrir, antes que políticos o las llamadas “fuerzas vivas”, son los artistas quienes saltan a la palestra para reivindicar los valores autóctonos.
Gracias al empeño de una funcionaria estatal, en este caso de Marvin Arriaga, a la sazón directora del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas (Coneculta), y a la inquietud de una pijijiapaneca, la pintora Patricia Mota Bravo, la sede del Ayuntamiento de Tapachula  cuenta con una propuesta pictórica, bella por sí misma, sobre lo que el Soconusco significa para el gusto estético de la pintora.
Pero para que ello se concretara tuvieron que pasar varios años. Según revela en entrevista la maestra Mota Bravo, el proyecto se inició en la administración del entonces gobernador Pablo Salazar Mendiguchía y en el periodo del alcalde Ezequiel Orduña. Incluso, había sido aprobado por el Cabildo de esa época.
Sin embargo, el asunto quedó en el olvido. Pero hubo alguien que sí creyó en el arte como elemento sustancial de los pueblos. Esa persona fue Marvin Arriaga. Más de cuatro años después, ya al frente de Coneculta, retoma este proyecto y lo amplía, creando el programa “Murales, corazón de Chiapas”. Convocó a diferentes artistas para que hicieran propuestas para Chiapa de Corzo, San Cristóbal de Las Casas, Tapachula y Comitán. A los elegidos les advirtió: “Sólo tienen dos meses y medio para realizar los murales, los tiempos políticos se nos vienen encima. ¿Aceptan el reto?” Todos aceptaron.
En San Cristóbal el pintor indígena Antún Kojtom, de talla internacional, se hizo cargo del Teatro de la Ciudad, con el tema de los trece nahuales. En Comitán quedó el maestro Manuel Punjamá, de raíz zoque, que trabajó sobre Rosario Castellanos y el ambiente descrito en su obra Oficio de Tinieblas, además de la fauna. Chiapa de Corzo queda a cargo del artista japonés Akio Hanafuji, quien ha dado talleres a pintores indígenas de Los Altos de Chiapas.
Patricia Mota Bravo llegó a principios de este junio a Tapachula, acompañada de sus asistentes, los también pintores Betina Alcántara Elizalde y José Vázquez Estrada, quienes trabajaron incansablemente para cumplir con los tiempos establecidos, aunque reconoce que “me excedí en un día”.
El mural
La obra consta de tres secciones. La parte superior simboliza, mediante la espiral, el principio y fin del universo.
La zona central, que domina una ceiba-mujer, es la región Costa, coronada con 16 pájaros que representan los municipios del Soconusco, y es lo que se puede considerar la parte poética.
La tercera sección es meramente iconográfica: el cacao, como el origen de nuestra identidad, complementado con el café, la ganadería y la pesca. Nuestro pasado prehispánico representado por dos piezas de Izapa, que versan sobre el dios del agua.
La parte de las bases es el inframundo maya. Sobre la pirámide de Izapa están las cuatro culturas más importantes que han conformado la población soconusquense: África, Oriente, Europa e Hispanoamérica.
Desde luego, destaca el ferrocarril, que trajo a la región la prosperidad al mover todo el comercio, pero que fue destrozado por los gobiernos posrevolucionarios y neoliberales.
La maestra Mota Bravo apunta que en el mural están representados personajes locales, como los dos muchachos que les servían de ayudantes, dos intendentes del Ayuntamiento, un policía, además de su hija y dos sobrinas. La mujer de la ceiba y los danzantes son bailarines del Centro Universitario de Formación Artística (CUFA), y demás personajes que fueron fotografiados ex profeso.
La obra plástica está trabajada con acrílicos, previo un aplanado y sellado con impermeabilizantes, después fue alijado y aplicadas dos capas de pintura para evitar fisuras. Además, tiene texturas que dan realce a las imágenes, como la arena de la parte superior.
Es cierto que la iconografía es un tanto dispersa, puesto que al pretender abarcar las diferentes zonas del Soconusco el eslabón que vendría a ser el sustantivo regional, queda flotando entre el cacao, las ruinas de Izapa y la ausencia de la fauna característica, ya fuera el pijije, el venado cola blanca o la iguana. No obstante, el conjunto es muy estético por sus imágenes y rico en colorido.
Desde luego que no deja de molestarnos a los soconusquenses el hecho de que sea "el centro" el que decida cuáles deben ser nuestros valores y características, pero ello revela la pequeñez de la clase política contemporánea, que sólo sabe de rapiña, soberbia, necedad y valemadrismo. 
Los jóvenes que hoy se encuentran en los cargos públicos, ya sean de elección o por dedazo, han heredado los mismos vicios, aunque agravados, de los anteriores, sean del partido que sean. Sólo los ciudadanos, con participación directa, podremos cambiar para bien nuestro porvernir. La democracia representativa ha muerto, ¡democracia directa, ahora!
PERFIL DE LOS ARTISTAS
Patricia Mota Bravo
Nace en Tuxtla Gutiérrez y pasa su niñez en Pijijiapan, concretamente en la Estación Echegaray. Desde la secundaria es discípula del pintor Luis Alaminos, español llegado a Chiapas, quien es formador de los principales artistas plásticos chiapanecos, como Reynaldo Velázquez, Gabriel Gallegos, Ramiro Jiménez Pozo, Manuel Velázquez, entre otros. Estudió en la Universidad de las Américas, en Puebla, pintura, artes gráficas y diseño. Uno de sus maestros fue José Lazcarro Toquero, artista multidisciplinario, con quien también trabajó dos años en Puebla.
Se involucra con los murales cuando la Universidad de las Américas convoca a un concurso der murales, y junto con Aurelio Arrieta (veracruzano) y Javier Echaline (poblano), uno fotógrafo y el otro grabador y pintor. Desarrollan un mural en esa universidad sobre la lucha del día y la noche (guerreros águilas y jaguares). Después se traslada a la Ciudad de México.
A su regreso a Chiapas trabaja con su maestro Alaminos durante tres años. Cuando cumple 30 años de edad presenta su primera exhibición.  En el catálogo Alaminos la enmarca dentro del “surrealismo poético no ortodoxo”. Trabaja de manera independiente en diseño gráfico y dando talleres, pero desde hace 13 años se integra a la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), donde da clases de historia del arte y pintura, a la par de talleres en Coneculta y en San Cristóbal de Las Casas. Junto con Lucía Ovando imparte talleres de pintura y literatura infantil, lo que ha quedado registrado en cuatro libros. En diseño obtuvo un premio nacional por la revista Boca de Polen.
También trabajó como asistente al lado del maestro César Corzo, hace 15 años, enel  mural que está en Palacio de Gobierno, donde perfecciona la técnica del temple, que anteriormente había estudiado con discípulos de Luis Mishizawa.
En 2005 tiene una residencia en Austria, donde elabora una obra sobre las tejedoras indígenas de Chiapas. Es un mural de 9 por 2 metros.
Betina Alcántara Elizalde
Originaria de Los Mochis, Sinaloa, tiene más de 16 años de radicar en Tuxtla Gutiérrez. Pinta desde niña y es autodidacta. Primero fue decoradora de artesanías de barro, gracias a lo cual la invita la cadena de restaurantes Potzolcalli, de la Ciudad de México para decorar sus locales y eso le da experiencia.
Con los años, a los 35 de edad, decide entrar a tomar cursos en la Escuela de Artes Visuales de la Unicach. Es independiente, por primera vez participa en un trabajo institucional. Es especialista en grabado, su estilo es abstracto y  experimental. Está enfocada al existencialismo y su obra es conocida en Colombia, Guadalajara y el Distrito Federal. Combina técnicas tradicionales y de punta. Su aportación al mural de Soconusco es el dibujo y la figura humana. Le gusta experimentar con materiales y romper las reglas.
José Vázquez Estrada
Es un arquitecto tuxtleco. Le gusta la pintura desde la secundaria. Tomó talleres de dibujo, pintura, música. Por cuestiones familiares dejó de lado estos temas y estudió arquitectura en la Unach y hoy trabaja en un despacho para la construcción. A la par se dedica a las artes plásticas. Trabaja los óleos y los tonos pastel, le gustan los formatos grandes, a excepción de los retratos, que son por encargo.
Actualmente prepara una exposición personal en Tuxtla Gutiérrez sobre personas marginadas al óleo y en formato grande.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Ciencias Químicas, plantel IV, de la UNACH, gana premio nacional

A pesar de las fantasías de Juan Sabines Guerrero, el falso redentor de migrantes y autor de las falacias avaladas por algún oscuro funcionario de la ONU, como esa de que Chiapas es el "estado más seguro" de México, algo bueno ocurre de vez en cuando en esta región olvidada de Dios.
Resulta que la Comisión Interuniversitaria de Servicio Social (CISS), otorgó al plantel IV de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chiapas, con sede en Tapachula, el Premio Nacional de Servicio Social 2012, en la categoría de "Estudiante Colectivo", al proyecto "Banco de Información Sanguínea Altruista Universitaria".
De esta manera, el Comité Ejecutivo Nacional del CISS se une a nuestra felicitación en reconocimiento a la labor que están desarrollando en ese plantel en materia de vinculación con el sector social.
El premio será entregado en Mazatlán, Sinaloa, durante el 29 Congreso Nacional y 3ro. Internacional de Servicio Social 2012, "Servicio Social y Voluntariado Universitario: Compromisos hacia los Objetivos del Milenio", del 23 al 26 de octubre de este año. El acto será el día 24, a las nueve de la mañana.
Este tipo de sucesos hacen que los chiapanecos no perdamos la fe en nosotros mismos, a pesar de los denodados esfuerzos que hace la clase política para mantenernos en la opresión y expoliación absoluta.

domingo, 23 de septiembre de 2012

¡Tapachula en el filo de la navaja! (Entre el vicio y el fanatismo)



Ensayo de Óscar Sumuano/ Primera parte

Tapachula es una muestra muy elocuente de lo que acontece en muchos lugares de México y Latinoamérica. La simbiosis entre la ignorancia como política de Estado y la promoción del analfabetismo funcional, es una fórmula aplicada por los grandes poderes fácticos y grupos oligárquicos perversos que se mueven en este mundo “globalizado”.
Algo que llama la atención al visitante común, tanto nacional como extranjero, es el desaliño de una ciudad que, aparentemente, tiene buenos recursos. La imagen en conjunto de la ciudad y sus colonias, esparcidas por todo el municipio, es terriblemente desoladora. Caminos descuidados, calles maltrechas, basura por todas partes y un grave desorden urbano que genera “contaminación auditiva y visual”, que se expresa en un síndrome “valemadrista” del ciudadano.
De acuerdo con el modelo que escojamos para el análisis de ese síndrome, el resultado siempre sería el mismo: terrible.
En esta ocasión escojo el modelo social y trazo el primer eje: alcoholismo-drogas y fanatismo de amplio rango, desde religioso hasta deportivo.
De manera oficial no se puede obtener una estadística de cuántas cantinas, desde el tendajón hasta las más sofisticadas, hay en el municipio de Tapachula. Incluso en la ciudad se especula que hay alrededor de tres mil establecimientos, pero en concreto se ignora un número específico.
Es evidente, como señala el articulista de El Orbe, Gonzalo Egremy: “Las (malas) consecuencias sociales de miles de cantinas en Tapachula y la región, en donde no solo expenden y consumen bebidas alcohólicas, es demasiado grave. Atrás de la existencia (ilícita) de los millares de negocios de “giro rojo”, prevalece una serie de eslabones de una larga cadena de corrupción. En la misma participan “servidores públicos” de varias dependencias de los tres niveles de gobierno…”
Por su parte, el reportero Gerardo Flores, del Diario del Sur, advierte desde el 2010 “los llamados centros botaneros se expanden como plaga”. Además, agrega: “A diario se sabe de la apertura de nuevas cantinas y centros botaneros en la ciudad; los ciudadanos tapachultecos se quejan de la exagerada presencia de estos lugares que representan centros de perdición para jóvenes y adultos, ante lo cual el departamento de Alcoholes del Ayuntamiento, niega la expedición de nuevos permisos para lugares con este tipo de giro”.
En ninguno de ambos casos los periodistas se atreven a mencionar alguna cantidad específica, por la precaución de caer en una imprecisión. Sin embargo, el fenómeno está registrado.
¿A qué se debe este fenómeno social?
Una explicación puede buscarse en la estructura económica de la región. Desde hace menos de una década, Tapachula comenzó a registrar algunos destellos de actividad industrial. Alguna empresa en Puerto Chiapas, por allá una planta procesadora de agroproductos. Antes que eso, la desolación en ese rubro. No hay, como en la frontera norte, algún complejo de maquiladoras y factorías pequeñas y medianas que sea una opción real. Por consecuencia no hay un estrato “proletario” propiamente dicho, de obreros y obreras con diferentes grados de especialización.
Apenas en meses recientes, algunas instituciones de educación superior están dando impulso a las llamadas “incubadora de empresas”, a través de grupos de “vinculación” que no siempre funcionan apropiadamente.
En el sector de servicios turísticos se carece de una estructura y políticas de largo plazo. Los posibles sitios de interés para el turismo nacional e internacional se encuentran abandonados, debido a la falta de coordinación entre empresarios y autoridades federales y estatales.
Apenas en este nuevo sexenio, el Grupo Salinas TV-Azteca, se interesó en el tema y ya colocó como avanzada en el Congreso de la Unión, a uno más de sus elementos, el senador electo Luis Armando Melgar Bravo. Grupo Salinas ya tiene presencia empresarial en la entidad mediante sus tiendas Elektra, Banco Azteca, El estadio de futbol Luis Manuel Reyna, el equipo Jaguares de Chiapas, la Arena Metropolitana, entre otras modalidades operativas.
Luego entonces, la burocracia, el comercio formal y el informal, son las actividades que otorgan dinamismo a una frágil economía popular.
Ello explica el desaliento de grandes sectores de la población, tanto juvenil como de adultos, al no hallar un horizonte amplio para crecer como persona, ni profesional ni laboralmente. De pronto, el alcohol se convierte en un elemento que puede amodorrar o pasmar esa sensación de frustración.
La gran explosión demográfica que ha significado para la región la inmigración centroamericana, ha derivado en la creación de una estructura económica precarista.
La facilidad institucional que encuentra alguien que quiera poner un negocio con venta de alcohol son amplias, y las principales promotoras son la empresas licoreras y cerveceras. Ello en sí no es censurable, pues es una actividad comercial lícita. Lo malo estriba en la anarquía que prevalece en los criterios operativos.
Hace algunos meses (22 de marzo, 2011), de acuerdo con la Agencia Poderes, en una nota fechada en Tapachula, señala que “autoridades de la Secretaría de Salud, y de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, clausuraron este fin de semana bares cantinas y table dance en los municipios de Tapachula y San Cristóbal de las Casas, locales donde se ofrecen los servicios de prostitutas, a menudo originarias de Centroamérica”.
Continúa: “En los últimos días el gobierno del estado a través de instancias correspondientes ha detenido a más de 51 personas para que declaren ante un ministerio público por las presuntas responsabilidades en los delitos de lenocinio y trata, dijo un funcionario que pidió no ser mencionado.
“Los establecimientos que fueron clausurados en las últimas 48 horas por personal de operaciones sanitarias, la Secretaria de Seguridad Pública, y la Policía Ministerial Especializada en Tapachula son: El Zepelín, El Hoyazo, Las Morenitas, El Jacalito, El Jamaylu y El Marinero, en tanto que en San Cristóbal de las Casas, se catearon los burdeles, El Aguaje, El Aventurero, y El Brindis de la Texana”.
En el último tercio de este 2012, la situación es la misma, quizá tengan otra razón social o dirección diferente algunos de esos lugares, otros se habrán consolidado. Ahora, ¿remedió algo esa acción? Nada, sólo agravó la extorsión a los propietarios de esos negocios.
María Peters, corresponsal del diario hondureño El Heraldo publicó, en este septiembre de 2012, un amplio reportaje en cinco partes que intitula El camino a la nueva esclavitud de las inmigrantes hondureñas, en el que apunta:
“El río Suchiate es la puerta clave que atraviesan decenas de hondureñas que caen en las garras de la explotación sexual y laboral en México. Decenas de hondureñas han encontrado en Tapachula, Chiapas, su cárcel. Ellas son prácticamente esclavas sexuales, pues no pueden escapar de la explotación que sufren. Centros nocturnos como éste (foto de un lupanar de mala muerte) permanecen en constante vigilancia de las autoridades mexicanas. En este trayecto hay huellas de esperanza, ilusión y deseo de progreso. Sin embargo, muchas de esas historias se quedan en el camino. Tapachula es un fiel testigo.
“Una gran cantidad de estos ilusionados migrantes son mujeres que se quedan en los municipios fronterizos a trabajar en los bares, cantinas y centros nocturnos. Es un punto que carece de vigilancia policiaca, abierto a todo tipo de ilegalidad, por donde ingresan para ambos países diversos productos comestibles y de abarrotes de contrabando, drogas, armas e inmigrantes”.
De acuerdo con Peters, el Instituto Nacional de Migración (INM) regresó a sus países de origen a un total de 49,140 “sin papeles”, siendo 16,301 de Honduras, 25,013 de Guatemala, 7,236 de El Salvador y 590 de Nicaragua.
En su resumen estadístico, el Instituto Nacional de Migración reporta que en los primeros siete meses del año se han repatriado 15,505 migrantes hondureños; siendo el mes de marzo el que vio mayor número de deportados, con dos 2,854 personas, 1,612 caballeros y 242 damas.
El tema ha sido ampliamente cubierto por la prensa de todo tipo y sólo ha servido para que los medios de comunicación masivos, como la televisión, se premien a sí mismos por sus “grandes” reportajes. Pero hasta la fecha no se avizora solución alguna, pues nadie de los poderes, tanto de facto como gubernamentales, desea modificar la estructura económica de la región, puesto que implica desterrar la corrupción e impunidad. “Así todos ganamos”, diría un gobernante chiapaneco a sus allegados en una comida de “negocios”.
La economía que se ha generado en la región con base en el consumo de alcohol, ha consolidado actividades subyugadas a ese eje: el tráfico de drogas, lavado de dinero, prostitución, trata de personas, tráfico de infantes y muchas otras que fortalecen las economías negras de Salubridad, Migración, Aduanas, Ejército, Armada y las diversas policías de todos los niveles.
El desaliño de la ciudad de Tapachula va acorde con el grado de corrupción e ineficiencia  de los tres niveles de gobierno.
La otra adicción
¿Cómo enfrentar este grave deterioro social, que ha gangrenado el tejido social en países como México?
Socialmente, una opción sería una mejor y mayor educación integral. Pero al haber ausencia de buenas voluntades políticas del sistema hegemónico, las personas, las sociedades, buscan intuitivamente cómo enfrentar esos peligros.
Aquí es donde aparece el fanatismo. Hay de varias clases. En esta ocasión sólo me referiré a los masivos: las religiones y el futbol.
El pensamiento mágico religioso que arrastra desde la prehistoria el ser humano es un recurso que maneja de manera muy experta la religión. Las diferentes iglesias derivadas de la Biblia, te advierten de los graves peligros que corre el alma si no se unen a sus huestes para garantizar un sitio en un paraíso ultraterreno.
Como dentro de sus códigos se establece la satanización de los vicios, de las adicciones, muchos encuentran un modo de alejarse de esas prácticas. Pero también las Iglesias exigen sumisión, obediencia ciega, disciplina severa. Este es el terreno donde se mueve a gusto el fanático por antonomasia. So pretexto de llevar la exigencia al pie de la letra, llegan a extremos colindantes con actitudes antisociales y hasta criminales.
Al igual que un fanático religioso, el futbolero está dispuesto a sacrificarse por “su equipo”. Todo aquel que no sea de su secta (color de camiseta) es un non grato, alguien al que se puede ridiculizar, agredir o eliminar.
En Tapachula, al igual que las cantinas, bares, centros botaneros y tienditas, las iglesias, congregaciones, capillas, templos y una amplia gama de variaciones del tema cristiano, proliferan en la ciudad y sus colonias. Gobernación tampoco tiene un censo actualizado en este renglón.
En los parques, en los mercados, en las calles de las colonias, abundan los “predicadores” que se dicen autorizados por Dios para “predicar su palabra”. Y lo hacen en tono alto, agresivo, admonitorio, ciertos de que están en lo “justo”.
Desde luego que una sociedad que se autocalifica de laica para la sana convivencia de los diferentes credos, se ve agredida con esas conductas.
Para los grupos de poder real esta es una realidad que los favorece en sus intereses. Nadie se preocupará en serio por modificar su realidad. Unos enfrascados en el alcohol, otros preocupados por el triunfo de “su equipo” y los más, cegados por la luz metafísica.